Empresa Vigila Empleado Correo

Las empresas que manipulan y espían los correos electrónicos profesionales de sus trabajadores sin notificarles previamente o sin justificación, atentan contra la vida privada y la integridad del capital humano que hace vida en dicho entorno de trabajo.

Un nuevo debate con respecto a la privacidad laboral ha sido abierto a través de la más reciente sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo. Su fallo se resume en que todas las empresas pueden espiar y revisar las conversaciones que sus empleados tengan en el horario de trabajo, bajo ciertas condiciones.

Las comunicaciones que puede revisar la empresa incluyen llamadas, correos electrónicos y mensajes de aplicaciones como Facebook, Telegram o Whatsapp desde ordenadores de la empresa, sin embargo, en ninguno de estos casos puede vigilar sin previo aviso. Esta decisión rectifica un fallo del 2016 donde le fue dado a la empresa el poder de vigilar al empleado sin tener que notificarle.

El caso que generó el fallo

Según informa el diario El País, el Tribunal de Estrasburgo decidió el día de hoy que los derechos de un trabajador habían sido vulnerados luego de enviar correos electrónicos de carácter privado desde el correo de la compañía. Su nombre es Bogdan Barbulescu, un rumano de 38 años, quien fue despedido en el año 2007 por enviar dichos emails.

La importancia de esta decisión radica en los límites que ha puesto el tribunal sobre el derecho que tienen las empresas a vigilar la actividad en línea de los trabajadores en horario laboral. El tribunal consideró que vigilar que el trabajo se esté realizando correctamente dentro del horario laboral, forma parte del rol de la empresa. Sin embargo, destacó que el derecho a la privacidad del trabajador no fue respetado del todo, al no recibir ningún aviso de que su actividad sería monitoreada.

Por ello, La Gran Sala del Tribunal de Estrasburgo ordenó a Rumania pagar 1.365 euros a Barbulescu por honorarios y otros gastos, poniendo fin a diez años de intensa lucha entre el trabajador y la empresa demandada.

De este caso se pueden establecer dos análisis. Por una parte, es preocupante que se haya reconocido que las empresas tienen derecho a vigilar a sus empleados, en el caso de que envíen mensajes personales de cuentas de correo de la empresa, teléfonos corporativos con Whatsapp o redes sociales corporativas.

Sin embargo, si tenemos en cuenta que cada quien debería enviar sus mensajes desde sus cuentas y teléfonos personales, no es aberrado decir que resulta innecesario poner tu vida personal en el ordenador del trabajo, más teniendo en cuenta que las empresas te vigilan.

Por otro lado, a pesar de que se reconoció el derecho de Barbulescu, su despido no estuvo nunca en tela de juicio, lo que nos lleva de nuevo a pensar que es totalmente innecesario disponer de las cuentas de la empresa para exponer nuestra vida privada de esa forma.