Un nuevo y potencialmente importante mecanismo en el desarrollo de enfermedades autoinmunes fue descubierto por un grupo de investigadores, al identificar una reacción en cadena que explica por qué nuestro propio cuerpo puede atacar sus propias células sanas.

Después de cuatro años de investigación en ratones, la reacción descubierta, ha sido descrita como un “tren descontrolado”, donde un error provoca que el cuerpo desarrolle una forma muy eficiente de atacarse a sí mismo.

El estudio se centró en las células B descontroladas. Normalmente estas células producen anticuerpos y programan las células inmunitarias para atacar a los antígenos no deseados (sustancias extrañas), pero los científicos encontraron un “interruptor de anulación” en las células B de ratones, que distorsionó este comportamiento y causó ataques autoinmunes.

Para llevar a cabo la investigación, los autores del estudio examinaron un modelo de ratón con la enfermedad autoinmune del lupus, considerado un tipo arquetípico o clásico de este tipo de padecimiento, en la que muchas otras enfermedades se basan.

El Dr. Søren Degn, miembro del Programa en Medicina Celular y Molecular del Hospital de Niños de Boston y coautor del estudio, explica: “El lupus es conocido como el gran imitador, ya que la enfermedad puede tener tantas presentaciones clínicas diferentes, que se asemejan a otras condiciones comunes.”

A fin de rastrear las diferentes células B en el cuerpo, el equipo utilizó lo que se conoce como una técnica de “confeti”, donde se obtienen imágenes utilizando proteínas marcadoras fluorescentes. Cuando las células B detectan un cuerpo extraño, se mueven en grupos de acción llamados centros germinales.

Los clones de células B luchan entre sí dentro de estos centros, para que el cuerpo pueda determinar qué anticuerpo es el más adecuado para combatir la amenaza y, en el caso de este estudio, eso significaba que un color de proteína predominaba sobre las demás.

El problema surge cuando el cuerpo identifica incorrectamente una proteína normal como una amenaza. Cuando eso sucede, el proceso de selección de células B produce lo que se conoce como “autoanticuerpos” que resultan muy eficaces para agredir al propio cuerpo.

Hasta ahora, esto sólo se ha examinado en ratones, pero los investigadores ahora quieren examinar cómo se regula y se acelera la producción de estos autoanticuerpos.

Eventualmente, el bloqueo de los centros germinales de alguna manera podría poner una ruptura en el círculo vicioso que crean las enfermedades autoinmunes. Bloquearía eficazmente la memoria a corto plazo del sistema inmunológico, pero para llegar a este tipo de tratamiento todavía falta mucho.

Por ahora, es un paso prometedor hacia una mejor comprensión de este proceso biológico desbocado que es tan difícil de parar.