La ecolocalización es la capacidad de utilizar ecos sonoros para inferir información espacial sobre el medio ambiente. Durante mucho tiempo se ha establecido que ciertas especies de murciélagos o mamíferos marinos, la utilizan para navegar y localizar presas.

Una investigación ha demostrado que los seres humanos son capaces de desarrollar el sentido de ecolocalización. De hecho, hay algunas personas ciegas que se han entrenado para emitir sonidos “clics” y usarlos para a tal fin, alcanzando niveles extraordinarios de rendimiento.

Células de crecimiento capilar podrían ser la clave para restaurar la audición

La posibilidad de “ver” el mundo a través del sonido no es habilidad natural de los humanos, pero estudios han demostrado que con la práctica, las personas con limitaciones visuales, pueden desarrollar esta destreza.

El ejemplo más notorio es Daniel Kish, quien perdió la vista cuando apenas tenía trece meses. Kish se convirtió en una sensación de Internet, cuando a pesar de ser ciego, era capaz de escalar montañas, montar en bicicleta y vivir solo en el desierto, usando la habilidad de hacer clic en la boca para imaginar su entorno con una precisión que resulta sorprendente.

Pero resulta que no se necesita ser discapacitado visual para desarrollar esta la habilidad. Un estudio previo revela que las personas con visión normal, pueden aprender a usar la ecolocalización para detectar el tamaño de las salas virtuales.

A pesar de que se sabe sobre la ecolocalización humana durante décadas, todavía no se conoce mucho sobre los patrones acústicos de los clics en la boca o lo que sucede en el cerebro cuando se producen.

Contando con la ayuda de tres ciegos expertos de la ecolocalización, personas que utilizan la técnica en sus vidas diarias, los investigadores se propusieron construir una descripción detallada de los clics hechos por la boca humana.

Para lograrlo, cada participante del estudio fue colocado en una habitación vacía y se le indicó que hiciera los clics como lo haría normalmente. Los investigadores registraron los clics y analizaron las características del sonido.

Cuando el equipo observó la longitud de los clics, se encontró que en tres milisegundos de duración, los clics tuvieron un comienzo repentino y fuerte, antes de caer en una suave pendiente descendente.

Sorprendentemente, el patrón de haz de los clics resultó ser más direccional que el habla y podría ser reproducido fácilmente por cualquier individuo.

Pero para aprender más sobre cómo funciona la ecolocalización humana, los investigadores deben examinar tamaños de muestra mucho más grandes. El problema es que las personas que han desarrollado esta habilidad de ecolocalización no abundan.

Estos son los sonidos más desagradables según la ciencia

Para abordar este problema, el equipo utilizó sus resultados para desarrollar un modelo matemático que podría utilizarse para sintetizar clics. De esta manera, los investigadores pueden investigar eco-acústica, sin requerir la presencia de un ecolocalizador experimentado.

Lore Thaler, académico del Departamento de Psicología de la Universidad de Durham y coautor del estudio, explica: “El uso de simulaciones virtuales nos permitirá explorar la acústica relevante para el desarrollo de la ecolocalización humana.”

Más en TekCrispy