Comida Para Pescados

El aumento de la prevalencia de los genes de resistencia a antibióticos entre bacterias y patógenos del medio ambiente, se ha convertido en un importante problema mundial de la salud pública y la medicina moderna en los últimos años.

De acuerdo a una nueva investigación realizada por científicos de la Universidad de Tecnología de Dalian en China, genes resistentes a los antibióticos se están propagando por todo el mundo, a través de la comida para animales, lo cual acentúa los temores que la humanidad podría perder uno de los medicamentos más importantes.

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Muchas bacterias causantes de enfermedades, como las que provocan la tuberculosis, han desarrollado resistencia a antibióticos comunes y fármacos de último recurso. Para combatir esta importante amenaza, los científicos están trabajando para averiguar cómo se propaga la resistencia entre las bacterias.

Bacterias y genes resistentes a los antibióticos han aparecido en lugares inesperados, desde aisladas cuevas hasta el antiguo permafrost. Al analizar cómo pueden surgir estos agentes patógenos en ambientes tan diversos y los riesgos que pueden plantear para la salud humana, un equipo de investigadores ha identificado, que de manera insólita, algunos de estos genes se están alojando en los sedimentos oceánicos.

El sedimento en las granjas de peces marinos, incluso cuando no se han aplicado antibióticos, puede ser un depósito de genes de resistencia, donde se pueden intercambiar entre bacterias, y posiblemente terminar en la cadena alimentaria.

Muy probablemente, uno de los mayores desencadenantes de esta situación sea la harina de pescado, la cual está elaborada de subproductos de pescado y mariscos de bajo valor. Los investigadores han encontrado que la comida de los pescados, que incorpora generalmente este producto, puede contener antibióticos.

Sin embargo, hasta ahora ningún estudio había medido la abundancia de genes de resistencia a los antibióticos contenidos en la harina de pescado. Millones de toneladas de este alimento son utilizadas cada año, pero gran parte no es consumido y se asienta en el fondo marino.

Los investigadores analizaron la harina de pescado comercialmente disponible y encontraron 132 genes de resistencia a los antibióticos, algunos de los cuales podrían conferir resistencia a los antibióticos comunes y los de último recurso, como la vancomicina.

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Las pruebas de laboratorio mostraron que la aplicación de harina de pescado a muestras de sedimentos de granjas marinas, afectó las especies de bacterias, potenciando las eventuales bacterias patógenas humanas, que contribuyen al desarrollo de enfermedades transmitidas por los alimentos en todo el mundo.

También aumentó la abundancia y diversidad de genes de resistencia a los antibióticos en los sedimentos de prueba. Los resultados sugieren que la harina de pescado podría ser un reservorio de estos fragmentos de ADN y podría promover su distribución a nivel mundial.

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