Accidente Cerebrovascular

Investigadores de la Universidad de Adelaida han demostrado que es posible que los pacientes que han sufrido accidentes cerebrovasculares mejoren la función motora, utilizando un entrenamiento especial que involucra conectar señales cerebrales con una computadora.

En el estudio los investigadores mostraron cómo esta interfaz cerebro – computadora (BCI, por sus siglas en inglés) produjo una mejora del 36% en la función motora de una mano dañada por un accidente cerebrovascular.

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La BCI mide la señal eléctrica del cerebro en la superficie del cuero cabelludo, cada vez que un sujeto se imagina realizando una función motora específica, por ejemplo sujetando un objeto; la Interfaz toma esas señales eléctricas y las transmite a un ordenador. Entonces un algoritmo matemático avanzado interpreta las señales cerebrales y, en consecuencia, proporciona una retroalimentación sensorial a través de un manipulador robótico.

El Dr. Sam Darvishi, de la Escuela de Ingeniería Eléctrica y Electrónica de la UA y coautor del estudio, expresa: “En la mayoría de los accidentes cerebrovasculares, el área del cerebro que envía órdenes motoras a los músculos se daña y por lo tanto, degrada las funciones motoras de las partes afectadas”.

Durante las primeras fases del aprendizaje motor, como cuando somos niños, aprendemos a trabajar en armonía cuando el cerebro ordena a los músculos y luego recibe retroalimentación al ver y sentir cada movimiento del cuerpo. Los autores del estudio señalan que en el caso de los pacientes que han sufrido ACV, se necesita reentrenar las habilidades perdidas.

El Dr. Mathias Baumert, coautor del estudio, comenta: “Nuestra teoría es que para lograr resultados clínicos con BCI necesitamos tener la respuesta correcta del cerebro en el momento adecuado.”

Los investigadores diseñaron un BCI específico para cumplir con lo requerido. En el estudio, el caso de un paciente con ACV, lograron un 36% de mejoría en la función motora manual, en sólo 10 sesiones de entrenamiento de 30 minutos cada una.

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Este estudio fue concebido en un sólo paciente por lo que no se puede generalizar el resultado en toda una población de personas que hayan sufrido accidentes cerebrovasculares; sin embargo, los resultados ciertamente muestran ser promisorios, por lo que se recomienda ampliamente realizar una investigación que incluye una muestra de pacientes más amplia,  para poder determinar si la Interfaz podría ser una terapia factible para la rehabilitación de accidentes cerebrovasculares.

Concluye Darvish: “Este sería un paso importante para ayudar a los pacientes con accidente cerebrovascular a recuperarse de los daños debilitantes”.

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