Un neurólogo y científico nigeriano llamado Oshiorenoya Agabi, ha revelado una nueva tecnología que puede hacer que muchas personas pasen los controles de seguridad en el aeropuerto sin que su privacidad sea vulnerada. Se trata de un microchip de silicio que incorpora neuronas, y que puede detectar olores.

El prototipo de este proyecto fue presentado con motivo de la edición 2017 de la conferencia TEDGlobal (Technology, Entertainment and Design), llevada a cabo en Arusha, Tanzania, el pasado domingo.

Detectar olores de bombas es solo uno de los posibles usos del microchip de Agabi, quien es fundador de la compañía Koniku, ubicada en Silicon Valley, California. La compañía inició en 2015 con 10 empleados, y actualmente ha logrado recaudar al menos US$ 1 millón en fondos y US$ 10 millones en ingresos.

El dispositivo lleva por nombre Koniku Kore, y a pesar de que se desconoce su tamaño, lo cierto es que fusionará neuronas vivas extraídas de células madre de ratones en un microchip de silicio. El sistema podría ser utilizado para encontrar bombas a través de su olor, lo que podría permitir el reemplazo de los sistemas de seguridad de los aeropuertos de la actualidad, e incluso podría detectar enfermedades como el cáncer. Agabi expresó en la conferencia:

Hemos fusionado neurobiología sintética con tecnología de silicio tradicional con el objetivo de solucionar problemas urgentes del mundo actual.

Mientras que en la actualidad, muchos proyectos de Inteligencia Artificial (IA) permiten a las computadoras desempeñar funciones de los humanos a través de complejos algoritmos matemáticos, existen muchas funciones cognitivas, incluyendo el reconocimiento de olores, donde el cerebro puede tener un mejor desempeño sin necesitar la cantidad masiva de energía que necesitaría un procesador de silicio.

Agabi enfatizó que “la biología es tecnología”, y, en ese sentido, afirmó que las redes de aprendizaje desarrolladas por Koniku estaban copiando a las del cerebro humano. Es decir, que en el caso de Koniku Kore, el equipo de Agabi ha configurado el sistema para que brinde un receptor capaz de detectar explosivos.

Esta tecnología también podría utilizarse para detectar enfermedades, de la misma forma en la que un perro es capaz de oler células cancerosas. Según la BBC, puede detectar los síntomas de una enfermedad en las moléculas de aire que el paciente emite.

Agabi concluyó que mantener las neuronas vivas fuera de las condiciones del laboratorio ha sido todo un reto, sin embargo, expresó su entusiasmo por la llegada de tecnologías similares en un futuro. El científico afirmó que el poder de procesamiento de los robots del futuro se basará en la biología sintética, y considera que Kokinu está sentando las bases para lograrlo.