Desde teléfonos inteligentes hasta supercomputadoras, la creciente necesidad de dispositivos más pequeños y más eficientes energéticamente, ha hecho del almacenamiento de datos de mayor densidad, una de las más importantes búsquedas tecnológicas. En ese entorno, científicos de la Universidad de Manchester, han demostrado que el almacenamiento de datos con una clase de moléculas conocidas como imanes de una sola molécula es más factible de lo que se pensaba.

La investigación muestra que la histéresis magnética, un efecto de memoria que es un requisito previo de cualquier almacenamiento de datos, es posible en moléculas individuales a -213 ° C. Esto es extremadamente cercano a la temperatura del nitrógeno líquido (-196 ° C).

Los autores del estudio señalan que el almacenamiento de datos en moléculas individuales, podría convertirse en una realidad, ya que los servidores de datos podrían ser enfriados usando nitrógeno líquido relativamente barato a -196 ° C, en lugar de helio líquido, que es  más costoso (-269 ° C). La investigación proporciona la prueba de concepto de que estas tecnologías podrían alcanzarse en un futuro próximo.

El potencial para el almacenamiento de datos moleculares es enorme. Para ponerlo en un contexto de consumo, las tecnologías moleculares podrían almacenar más de 200 terabytes de datos por pulgada cuadrada, eso es equivalente a almacenar 25.000 gigabytes de información en algo aproximadamente del tamaño de una moneda de 50 centavos.

Los imanes de una sola molécula muestran un efecto de memoria magnética, es un requisito de cualquier almacenamiento de datos y las moléculas que contienen átomos de lantánidos, han exhibido este fenómeno.

Los lantánidos son metales raros usados de variadas formas en la fabricación de dispositivos electrónicos tales como smartphones, tabletas y ordenadores portátiles. El equipo de investigadores logró los resultados utilizando el elemento de lantánido dysprosium.

Las aplicaciones prácticas de almacenamiento de datos a nivel molecular, podrían llevar a al desarrollo de unidades de disco duro mucho más pequeñas y que requieran menos energía, lo que podría tener un impacto que los centros de datos en todo el mundo.

Por ejemplo, Google cuenta actualmente con 15 centros de datos en todo el mundo. Procesan un promedio de 40 millones de búsquedas por segundo, resultando en 3.500 millones de búsquedas por día y 1.2 billones de búsquedas por año. Para hacer frente a todos esos datos, en julio del año pasado, se informó de que la compañia tenía aproximadamente 2,5 millones de servidores en cada centro de datos y la tendencia es que ese número siga incrementándose.

Algunos informes indican que la energía consumida en estos centros podría representar hasta el 2% de las emisiones mundiales totales de gases de efecto invernadero. Esto significa que cualquier mejora en el almacenamiento de datos y eficiencia energética, también podría tener grandes beneficios para el medio ambiente, así como aumentar enormemente la cantidad de información que se puede almacenar.

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