Las pequeñas colillas de cigarrillos suman una cantidad enorme de desechos tóxicos al ambiente; alrededor de 1,2 millones de toneladas al año. Ante este escenario, un grupo de investigadores del Instituto Real de Tecnología de Melbourne, en Australia, propone encapsular estos desechos con diferentes clases de betún y cera de parafina, e incorporarlas en hormigón asfáltico para la construcción de pavimentos.

Estas colillas se encuentran entre el tipo más común de basura en el mundo, y pueden tomar mucho tiempo para degradarse, un proceso en el que liberan sustancias dañinas en el medio ambiente. Cuando se desechan estas colillas, también se está tirando químicos nocivos que  incluyen arsénico, cromo, níquel y cadmio, los cuales están contenidos en los filtros de los cigarrillos y permanecen en las colillas cuando se descartan.

El Dr. Abbas Mohajerani, autor principal del estudio, durante años ha tratado de encontrar métodos sostenibles y prácticos para resolver el problema de la contaminación que provocan las colillas de cigarrillos.

Bajo esa visión, los investigadores lograron utilizar las colillas para crear asfalto utilizado para hacer carreteras y parafina usada en el aislamiento eléctrico, velas y otras aplicaciones.

Además de mantener los productos químicos tóxicos sellados, el asfalto resultante demostró ser capaz de soportar tráfico pesado, además de reducir la conductividad térmica, lo que evita que se produzca el efecto de isla de calor urbano.

Los investigadores no mencionaron la rapidez o la facilidad con que el asfalto creado a partir de colillas podría ser fabricado para uso comercial, pero ciertamente se podría obtener un beneficio de esta propuesta, más si se tiene en cuenta que actualmente se producen 6 billones de cigarrillos cada año.

También el año pasado, una compañía con sede en Nueva Jersey demostró cómo las colillas de cigarrillos podrían convertirse en productos de plástico, utilizando un proceso de trituración y mezcla para tratar materiales que son notoriamente difíciles de reciclar.

Por supuesto que una mejor solución sería no tener que lidiar con el problema de contaminación que producen los desechos de los cigarrillos, algo que se lograría si la gente simplemente dejara de fumar, pero esto es poco probable que ocurra; se estima que para el 2025 la cifra de 6 billones de cigarrillos consumidos al año, aumente en 50%.

Expresa Mohajerani: “Si no podemos conseguir que el mundo deje de fumar, entonces debemos empezar a tratar los residuos de manera que sean más amables con el medio ambiente. Los filtros de cigarrillos están diseñados para atrapar productos químicos tóxicos y la única manera de controlar estos compuestos es mediante una encapsulación eficaz que permita la producción de nuevos materiales.”

Esta investigación muestra que se puede crear un nuevo material de construcción, librando al medio ambiente de un enorme problema de residuos contaminantes, representando una propuesta innovadora, que sin duda generaría un gran beneficio para la sostenibilidad ambiental.