Desde hace algún tiempo, biólogos evolucionistas y paleontólogos han sabido que los antepasados ​​de los chimpancés fueron la última línea de los simios, de la cual se derivó la rama que evolucionó en los seres humanos, y a pesar de las profundas diferencias entre las dos especies, existe sólo una divergencia de 1,23 % en sus genes.

Los chimpancés muestran una notable gama de comportamiento y talento. Hacen y usan herramientas simples, cazan en grupos y se involucran en actos agresivos y violentos. Son criaturas sociales capaces de manifestar empatía, altruismo, autoconciencia, cooperación en la resolución de problemas y aprendizaje a través del ejemplo y la experiencia.

En una investigación realizada en la Universidad de Kioto, quedó evidenciado que los chimpancés de todas las edades y sexos pueden aprender la relación circular simple que implican las tres señales de la mano, usadas en el conocido juego piedra, papel y tijeras. La investigación compara la capacidad de los chimpancés y los niños para aprender el popular juego.

El equipo de investigadores, liderados por el Dr. Jie Gao, profesor en el Instituto de Investigación de Primates de la Universidad de Kioto, evaluó las posibilidades de que el chimpancé (Pan trogolytes) era capaz de captar patrones extendidos.

Basándose en el juego de piedra, papel y tijeras, un juego en el cual la señal que corresponde al “papel” se impone a la “piedra”, mientras que “piedra” subyuga a “tijeras”, y “tijeras” derrota al “papel”. La relación entre las señales es no lineal y debe entenderse dentro del contexto de cómo se agrupan los pares.

El aprendizaje de estos patrones transversales requiere una mayor capacidad mental y es útil cuando se forman redes de relaciones complejas, se resuelven problemas o se actualiza lo que ya se sabe sobre un tema.

Siete chimpancés de diferentes edades y sexos formaron parte del experimento. Los sujetos fueron ubicados en una cabina que contenía una pantalla táctil y fueron entrenados para elegir la más fuerte de dos opciones, basados en las reglas del juego, que les fueron mostradas en la pantalla. Cinco de los siete chimpancés completaron el entrenamiento después de un promedio de 307 sesiones.

Los hallazgos muestran que los chimpancés pueden aprender el patrón circular propio del juego. Sin embargo, les llevó mucho más tiempo aprender el tercer par (tijeras-papel) que  los otros, lo que indica que tenían dificultad para finalizar la naturaleza circular del patrón.

El equipo de investigación también enseñó el juego a 38 niños en edad preescolar para comparar el proceso de aprendizaje de los chimpancés con el de infantes humanos de tres a seis años.

Los niños mostraron poca dificultad para comprender el juego, y lo hicieron con promedio en cinco sesiones. Sin embargo, su rendimiento estaba sujeto a la edad. Cuanto mayor era la edad de los niños, mostraban más precisión cuando los tres pares se les presentaban al azar. Los participantes mayores de 50 meses jugaron el juego con más habilidad que suerte.

El profesor Gao, comenta: “Esto sugiere que los niños adquieren la capacidad de aprender una relación circular y resolver un problema de patrón transversal alrededor de la edad de cuatro años. El desempeño de los chimpancés durante las sesiones mixtas fue similar al de los niños.”

Los autores del estudio esperan que los resultados obtenidos, inspiren futuros estudios sobre cómo la edad y el sexo influyen en la capacidad de los miembros de varias especies para aprender patrones circulares.