Un grupo de investigadores realizó un análisis a 218 estudios sobre los efectos que tienen en la salud, el aislamiento social y la soledad, encontrando que estos factores incrementan el riesgo de mortalidad en una medida mayor que la obesidad, por lo que deben ser considerados como un grave peligro para la salud pública.

Los especialistas descubrieron que las personas solitarias tenían un 50 por ciento mayor riesgo de muerte prematura, en comparación con aquellos con buenas conexiones sociales. En contraste, la obesidad aumenta la probabilidad de morir antes de los 70 años en un 30 por ciento.

La autora principal del estudio, Dra. Julianne Holt-Lunstad, profesora de Psicología de la Universidad Brigham Young, de Utah, expresó que la gente debería prepararse para su retiro social, ya que para muchas personas, el lugar de trabajo es su mayor fuente de compañerismo, y señala: “Estar conectado socialmente con otras personas es ampliamente considerado como una necesidad humana fundamental y un elemento crucial al bienestar y a la supervivencia.”

De acuerdo con la organización caritativa Campaign To End Loneliness, alrededor del 17% de las personas mayores ven amigos, familiares y vecinos al menos de una vez a la semana, mientras que un 10% pasa por lo menos un mes sin ver a ningún ser querido.

En una reciente encuesta realizada en Gran Bretaña, la caridad encontró que para dos quintas partes de las personas mayores, alrededor de 3,9 millones, reportaron que su principal fuente de compañía es ver la televisión.

Se calcula que aproximadamente 42.6 millones de adultos mayores de 45 años en los Estados Unidos sufren de soledad crónica. Además, datos más recientes muestran que más de la cuarta parte de la población vive sola, más de la mitad de la población no está casada y las tasas de matrimonio y el número de hijos por hogar han disminuido.

Estas tendencias sugieren que los estadounidenses se están desconectando socialmente y experimentando más soledad.

A pesar de que la soledad es a menudo vista como un problema de los ancianos, un estudio reciente de la Fundación de Salud Mental encontró que los jóvenes de 18 a 34 años, se sienten más solos que los mayores de 55 años.

Otros estudios han demostrado que entre el 20 y el 80 por ciento de los adolescentes, informan con frecuencia sentirse solos, en comparación con el 40 a 50 por ciento de personas en edad avanzada.

Un estudio de la Universidad de York encontró que las personas solitarias tienen alrededor del 30 por ciento más probabilidad a sufrir un accidente cerebrovascular o enfermedad cardíaca, dos de las principales causas de muerte en Gran Bretaña.

La Universidad de Harvard encontró que no tener amigos estaba vinculado a un aumento de los niveles de proteína de coagulación de la sangre, que puede causar ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.

Se sabe que el aislamiento social activa la señal de estrés de “lucha o huida” que incrementa los niveles de fibrinógeno proteico; pero la presencia exagerada de este compuesto es malo para la salud, ya que aumenta la presión arterial y causa la acumulación de depósitos grasos en las arterias.

Con estos datos y  el pronosticado incremento de la población envejecida, el efecto de la soledad sobre la salud pública, sólo se prevé que aumente. De hecho, muchas naciones alrededor del mundo sugieren que estamos enfrentando una epidemia de soledad y ya realizan esfuerzos para contrarrestar los efectos del aislamiento y la soledad.