Inicialmente se asumió que el núcleo del sol giraba como un carrusel, manteniendo la misma velocidad tanto interna, como externamente. Sin embargo, los hallazgos de un equipo Internacional de Astrónomos, reportan que el núcleo del sol, gira casi 4 veces más rápido que la superficie.

La idea de que el núcleo solar podría estar girando más rápidamente que la superficie, ha considerado por más de 20 años, pero nunca antes se pudo comprobar. Pero en este trabajo, los científicos han detectado una “prueba convincente” de un tipo de onda sísmica evasiva en el sol, ayudando a resolver el misterio sobre movimiento del material en el núcleo solar.

Roger Ulrich, coautor del estudio y profesor emérito de astronomía de la Universidad de California en Los Ángeles, señala: “La explicación más probable es que esta rotación del núcleo del sol, sea un vestigio remanente de la época de su formación, hace unos 4.600 millones de años”.

Los investigadores estudiaron las ondas acústicas superficiales en la atmósfera del sol, algunas de las cuales penetran en el núcleo, donde interactúan con ondas de gravedad que tienen un movimiento que puede ser comparable a cómo el agua se movería en un camión cisterna, circulando en una carretera de montaña curvilínea.

A partir de estas observaciones, fueron detectados estos movimientos en el núcleo solar. Mediante la medición cuidadosa de las ondas acústicas, los investigadores determinaron con precisión, el tiempo que tarda una onda acústica en viajar desde la superficie, hasta el centro del sol y viceversa. Ese tiempo de viaje resulta ser influenciado por el movimiento de las ondas de gravedad.

Una vez detectados estos movimientos, los investigadores utilizaron 16 años de observaciones capturadas por un instrumento llamado GOLF (Oscilaciones Globales a Baja Frecuencia) que se encuentra en la nave espacial SoHO (Observatorio Solar Heliosférico), para realizar sus cálculos.

Eric Fossat, astrónomo de El Observatorio de Côte d’Azur y coautor del estudio, expresa: “Las oscilaciones solares estudiadas hasta ahora son todas ondas sonoras, pero en el sol también deben existir ondas de gravedad, con movimientos verticales y horizontales, como ondas en el mar”.

Por más de 40 años se han estado buscando estas elusivas ondas gravitatorias en nuestro sol, y aunque los intentos anteriores han insinuado detecciones, ninguna fue definitiva; finalmente, se ha descubierto cómo extraer inequívocamente su firma.

Por su parte, Bernhard Fleck, del proyecto SoHO, califica el hallazgo como “el mayor resultado de la última década y uno de los descubrimientos más sobresalientes del observatorio heliosférico”.