La enfermedad arterial coronaria, es el trastorno cardiovascular más común; de acuerdo a cifras de la OMS, es una de las principales causa de muerte en el mundo. Investigadores del Intermountain Healthcare en Salt Lake City, realizaron un estudio donde se revela que la depresión duplica el riesgo de muerte en pacientes diagnosticados con la enfermedad cardiaca.

La investigación orientada a explorar la conexión entre la enfermedad cardíaca y el desarrollo de la depresión, estudió a 24.138 pacientes que se sometieron a angiografías, las cuales  determinaron que padecían de la enfermedad coronaria. Para detectar la depresión subsiguiente, los investigadores examinaron los códigos de diagnóstico estandarizados de la Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD).

Los pacientes con depresión fueron colocados en subcategorías, basados en cuánto tiempo después de su diagnóstico de enfermedad cardíaca se identificó la depresión.

La mayoría de los estudios han examinado la depresión en un solo punto en el tiempo, como dentro de los 30 días posteriores a un evento cardíaco o en el momento del diagnóstico de enfermedad cardíaca. Sólo un puñado de estudios ha examinado la depresión en el curso de un año. Pero este estudio monitorizó a los pacientes durante un promedio de 10 años después de su diagnóstico de enfermedad arterial coronaria.

En total, 2.646 pacientes (15 %), fueron diagnosticados con depresión en algún momento durante el seguimiento. De estos, 27 % fueron diagnosticados con depresión, dentro de un año después de su evento cardíaco, 24 % entre uno y tres años después, cerca de 15 % entre tres y cinco años después, y casi 37 % cinco años después.

El estudio reveló que la depresión posterior al diagnóstico de la enfermedad arterial coronaria, era el predictor más grande de muerte, y permaneció así incluso después de que los investigadores controlaran los otros factores.

La Dra. Heidi T. May, epidemiólogo cardiovascular, autora principal del estudio, expresó: “La depresión fue el factor de riesgo más alto para morir, comparado con cualquier otro factor de riesgo que evaluamos, incluyendo edad, insuficiencia cardíaca, diabetes, presión arterial alta, insuficiencia renal o tener un ataque al corazón o un derrame cerebral”.

Los datos demuestran que si un paciente tiene enfermedad cardíaca y depresión, y no se trata adecuadamente a su debido tiempo, no es algo bueno para su bienestar a largo plazo.

Además, la investigación ha demostrado que la desfavorable relación es bidireccional: la depresión puede generar resultados adversos para las personas con enfermedades del corazón, mientras que la presencia de enfermedades del corazón aumenta la probabilidad de desarrollar depresión.

Los resultados señalan la importancia de la detección y el tratamiento de la depresión, incluso años después de que alguien es diagnosticado con enfermedad cardíaca.

Los investigadores hacen hincapié en la importancia de la detección continua de la depresión para todos los pacientes con enfermedad cardíaca, señalando que “Los pacientes que tienen depresión necesitan ser tratados para que mejoren no sólo sus riesgos a largo plazo, sino su calidad de vida.”