La idea de encontrar vida extraterrestre en otro planeta, en un sistema solar lejano o en una galaxia apartada, ha capturado por mucho tiempo la imaginación de los seres humanos. Pero un reciente estudio afirma que en parte todos somos alienígenas. De acuerdo con astrofísicos estadounidenses, hasta la mitad de toda la materia en nuestra galaxia, la Vía Láctea, proviene de áreas lejanas en el espacio, que arribaron por fuertes vientos interestelares, impulsados por espectaculares explosiones de estrellas y supernovas.

Los astrónomos saben desde hace mucho tiempo que los elementos forjados en las estrellas pueden viajar de una galaxia a otra, pero esta última investigación revela que hasta la mitad del material que compone la Vía Láctea, incluyendo los átomos que conforman nuestros cuerpos, provienen de otras galaxias lejanas.

La dramática conclusión emerge de simulaciones computarizadas que revelan cómo las galaxias crecen, absorbiendo enormes cantidades de material que es expulsado de las galaxias vecinas, cuando las estrellas explotan al final de sus vidas.

Los científicos utilizaron modelos informáticos que crean modelos 3D detallados de las galaxias y que podían mostrar su evolución de forma acelerada, desde el momento en que nacieron, hasta la actualidad. Las animaciones fueron capaces de determinar si las estrellas se formaron a partir de material ya existente en la galaxia, o de enormes nubes de gas provenientes de galaxias vecinas.

Gran parte del hidrógeno y helio que cae en las galaxias forma nuevas estrellas, mientras que los elementos más pesados, creados en las estrellas y dispersos en las violentas detonaciones, se convierten en la materia prima para formar cometas y asteroides, planetas e incluso vida.

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Los investigadores realizaron con gran precisión un conjunto de modelos simulados para observar la evolución galáctica durante miles de millones de años. Durante las simulaciones pudieron notar que cuando las estrellas estallaban, expulsaban nubes de elementos que llagaban a galaxias vecinas más grandes. Los expertos estiman que cada año La Vía Láctea absorbe una cantidad de material intergaláctico, equivalente a la masa de nuestro sol.

Sorprendentemente, las simulaciones mostraron que los vientos galácticos tienen un rol más significativo de lo que se pensaba. Alex Fitts, coautor del estudio expresó: “Estamos muy entusiasmados con los resultados. En términos de investigación sobre la evolución de las galaxias, esta tesis representa una nueva forma de crecimiento galáctico que hasta ahora no ha sido considerado. Los modelos mostraron que los materiales impulsados por los vientos intergalácticos, pueden viajar un millón de años luz por la vastedad del universo, antes de establecerse en una nueva galaxia.”

Claude-Andre Faucher-Giguere, otro miembro del equipo de investigación, dijo que hasta ahora se consideraba que las galaxias se formaron principalmente por la absorción de material remanente del Big Bang, y señala: “Lo que no anticipamos, y resulta sorprendente, es que aproximadamente la mitad de los átomos que conforman la Vía Láctea, provienen de otras galaxias.”

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