En un estudio realizado en el Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson en Seattle, los científicos mostraron que alrededor del 70 por ciento de los pacientes adultos con leucemia, presentaban una reducción o una supresión total de sus tumores, luego de recibir una inmunoterapia experimental con células T de receptores de antígenos quiméricos (CAR).

El ensayo clínico incluyó a 24 pacientes con leucemia linfocítica crónica (LLC), una enfermedad en la que la médula ósea produce demasiados linfocitos anormales, los cuales habían estado bajo otros tratamientos sin percibir mejoras. La mayoría de los pacientes habían visto progresar su cáncer a pesar de la administración del fármaco ibrutinib, un medicamento anticancerígeno aprobado en 2014 por la FDA.

La inmunoterapia propuesta por los investigadores, consiste en extraer células T CAR de la sangre del paciente, modificarlas en el laboratorio para que reconozcan al antígeno CD19, un marcador que se encuentra en la superficie de las células de la leucemia; seguidamente las células T modificadas se reincorporan en el paciente, donde se multiplican, cazan y eliminan las células cancerosas.

En el ensayo clínico participaron 24 pacientes con edades comprendidas entre 40 a 73 años, con una edad mediana de 61.

Cuatro semanas después de la reincorporación de las células T CAR modificadas, los investigadores pudieron observar que en 17 de 24 pacientes, correspondiente a una tasa de respuesta global de 71%, sus tumores se encogieron o desaparecieron.

El Dr. Cameron Turtle, autor principal del estudio e investigador de inmunoterapia en el CICFH, expresó: “No se sabía si las células T CAR podrían usarse para tratar a estos pacientes con LLC de alto riesgo. Nuestro estudio demuestra que la inmunoterapia basada en las células T CAR modificadas para identificar el antígeno CD19 es un tratamiento muy prometedor para los pacientes con LLC”.

Acerca de los efectos secundarios de la terapia celular, 20 de los 24 pacientes (83%) tuvieron síndrome de liberación de citoquinas y 8 pacientes (33%) desarrollaron neurotoxicidad. En su mayor parte, los efectos secundarios fueron reversibles, pero dos pacientes tuvieron efectos secundarios lo suficientemente graves como para requerir la admisión en la unidad de cuidados intensivos y uno de ellos falleció.

Para analizar más de cerca si permanecían células cancerosas después del tratamiento, el equipo de investigación analizó muestras de médula ósea tomadas de algunos de los pacientes, cuatro semanas después de realizada la terapia celular. El equipo utilizó una prueba genética llamada IGH de secuenciación profunda, que permite a los investigadores hacer un seguimiento de las células cancerosas en el cuerpo.

Los investigadores realizaron el análisis de secuenciación en 12 de los pacientes, encontrando que 7 de ellos no presentaban células cancerosas. Luego de un seguimiento promedio de 6 meses, estos pacientes estaban no sólo vivos, sino libres de enfermedad, lo cual genera nuevas y factibles esperanzas a las personas con leucemia.