Hace una década, la piratería de la música estaba en pleno apogeo. Eran esos tiempos en los que también surgían las redes P2P y los usuarios encontraban la forma ideal para compartir su archivos mp3. Sin embargo, los tiempos han cambiado, y es probable que sean pocos los que aún utilicen programas P2P para piratear música, incluidos por supuestos los usan Torrents para esta actividad. La multiplicación de los servicios de streaming de música tendrá mucho que ver, dirán muchos, pero lo cierto es que la piratería de la música sigue en crecimiento, aunque por otras vías.

Precisamente, los servicios de streaming de música, como Apple Music y Spotify, e incluso los de streaming de vídeo como YouTube, han supuesto un cambio radical en la forma en que los piratas consiguen su música. En el pasado, todos utilizaban los programas de ripeo para extraer los tracks de los CDs, pero ahora, extraer la música de un servicio de streaming es mucho más sencillo. Es así, como el stream-ripping se impone a día de hoy como la forma de piratería que más rápido esta creciendo.

Un nuevo estudio llevado cabo por IPO (Intellectual Property Music) y PRS for Music en el Reino Unido, ha revelado que cerca del 15% de los adultos británicos utilizan con regularidad los servicios de stream-ripping, y cerca del 33% tienen edades entre los 16 y 24 años.

El stream-ripping, como muchos sabrán, puede realizarse desde una web, un software para el escritorio o un plugin para el navegador. Estas herramientas nos permiten extraer el track de audio de los populares servicios de streaming de música o de vídeo. Muchos permiten incluso, extraer la pista de audio de los vídeos de YouTube y convertirla en los formatos populares de música como .m4a, .ogg o .mp3.

Las propias disqueras aseguran que “decenas, o incluso, centenas de millones de canciones son copiadas y distribuidas ilegalmente por los servicios de stream-ripping cada mes”. Los servicios de stream-ripping han crecido hasta un 141.3% entre 2014 – 2016, por eso no extraña que uno solo de estos servicios pueda generar un tráfico de 60 millones de usuarios únicos al mes.

Para los defensores de la propiedad intelectual, la lucha en contra de estos servicios no es cosa fácil. Logran cerrar uno, y aparecen otros tres. “Tan pronto como se nos ocurre una solución innovadora (para luchar contra la piratería), los piratas aparecen con una nueva táctica para infringir la ley”, asegura Pippa Hall, de la Oficina de la Propiedad Intelectual (IPO).

En el estudio publicado, se resumen las claves que han estado haciendo del stream-ripping una práctica exitosa para los piratas:

  • La música ya es propiedad de quien la compró y la quieren en otro formato (31% de los usuarios)
  • Quieren escuchar la música fuera de línea (26%)
  • Quieren escuchar la música mientras están en movimiento (25%)
  • No se pueden pagar por la música (21%)
  • El sentimiento de que los contenidos musicales tienen un sobreprecio (20%)

Algo que resulta alarmante para los grupos defensores de los derechos de autor, es la forma en que este tipo de servicios se percibe por la opinión general. Hasta un 25% de quienes usan los servicios de stream-ripping piensan que estos cumplen los derechos necesarios para ripear y descargar los tracks de música. Por ello, uno de cada cinco asegura no sentir estar haciendo algo ilegal.

Robert Ashcroft, ejecutivo de PRS for Music, ha explicado que:

Esperamos que esta investigación dé las bases para un compromiso renovado y con un nuevo enfoque para poder atacar el problema de las violaciones de los derechos de autor en línea

La salud a largo plazo de los sectores creativos y culturales de este país (Reino Unido) están en el mejor interés de todos, incluyendo aquellos que son proveedores de servicios digitales, y se necesita pues de una industria y gobierno coordinados para enfocar y resolver esencialmente el problema del stream-ripping.

A corto plazo, el tema de la piratería puede que no vaya a cambiar en su tendencia. Las alternativas para hacer stream-ripping aparecen cada día, y muchas de ellas ofrecen mayor flexibilidad que los propios servicios de streaming de música. Quizás, la industria podría cambiar luego de que normativas para web como los estándares EME sean implementados —pero para eso faltan muchos años y las alternativas siempre van a existir.

Contra todo estos malos resultados y predicciones, hay un dato positivo para la industria, y es que el consumidor promedio gasta 75 libras esterlinas en música al año, además, que un 71% de los usuarios utiliza un servicio de streaming de música con licencias en orden, como Spotify y Apple Music.

El estudio “Stream-Ripping: How it works and its role in the UK music piracy landscape” puede ser descargado desde este enlace.

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