Luego de más de cuatro años de debates, discusiones en foros, charlas y mesas redondas, el World Wide Web Consortium (W3C) ha decidido publicar los estándares Encrypted Media Extensions (EME) que vienen a facilitar la implementación de mecanismos anticopia (DRM) para el contenido audiovisual en la web. La decisión ha sido aceptada por el propio Tim Berners-Lee, padre de la web, para sorpresa de quienes se oponen a esta idea por considerar que viola los principios de una web abierta.

Esta medida ha sido muy polémica desde que empezó a discutirse hace ya varios años precisamente porque promueve la implementación de DRMs en los estándares (los de la web) que son categóricamente abiertos desde su fundación. Quienes apoyan el uso de los estándares EME aseguran que es preferible su implementación, a permitir que proveedores de medios audiovisuales exijan al usuario el uso de plugins para reproducir su contenido. Pero veamos un poco más del contexto.

¿Qué son los estándares EME?

Los estándares Encrypted Media Extensions (EME) describen una plataforma para la web en la que es posible entregar contenidos protegidos al usuario a través del navegador sin requerir la instalación de plugins, como Flash o Silverlight. En otras palabras, los estándares EME permiten que cualquier reproductor moderno pueda reproducir contenido protegido por derechos de autor sin requerir plugin.

Para cumplir con su cometido, EME define un grupo de interfaces de programación de aplicaciones (APIs) que permiten que JavaScript y HTML interactúen con los “módulos de protección” que la empresa decida utilizar para proteger su contenido. En este sentido, EME no es un DRM en sí, sino que facilita la implementación de estos a través de un estándar en la web. Los módulos pueden ser diferentes para cada plataforma y serán estos los que dispongan de la tecnología con que se busca proteger el contenido en cuestión.

Las empresas que proveen medios audiovisuales, como Netflix, podrán entonces definir con EME las restricciones para su contenido, como limitar a que sea visto solo en cierto países o ciertos equipos. Hasta aquí, no parece nada diferente a lo que las empresas han estado haciendo hasta la fecha. De hecho para las compañías como Netflix es una gran ventaja pues no tendrán que exigir que el usuario instale plugins adicionales para la implementación de tecnologías DRM. De paso el usuario, tendrá que dejar de preocuparse por instalar este tipo de software, que hoy en día son menos comunes, porque todo podría estar desarrollado en HTML5.

¿Porque hay detractores de los estándares EME?

Una de las organizaciones que más se ha opuesto a la implementación de estos estándares es la Electronic Frontier Foundation. La misma argumenta que la propia filosofía de la web será corrompida con la implementación de estos nuevos estándares. “La Web necesita ser un ecosistema universal basado en estándares abiertos y completamente implementables en términos equivalentes por cualquiera, en cualquier lugar, sin permiso ni negociación“, aseguró Danny O’Brien de la EFF.

Pero más allá de los aspectos filosóficos, hay varios detalles técnico que deben tomarse en consideración al momento de evaluar la implementación de los estándares EME que pueden repercutir en el usuario común. Resulta que el interés por controlar la forma en que se consumen los contenidos va más allá de los que producen contenido audiovisual. La EFF detalla estas preocupaciones de la siguiente manera:

Una Web en la que no puedas copiar y pegar texto, donde tu navegador no puede “guardar como” una imagen, donde los usos “permitidos” de archivos guardados son monitoreados más allá del navegador, donde JavaScript está sellado en tumbas opacas; y quizás incluso donde no sea posible “ver la fuente” de algunos sitios, es muy diferente a la Web que tenemos hoy. Es una web en la que los navegadores deben navegar un nido de deberes impuestos cada vez que visitan una página. Es un lugar donde el próximo Tim Berners-Lee o Mozilla, si están construyendo un navegador desde cero, simplemente no podrían conocer los detalles de las tecnologías ‘web’. Tendrían que negociar y firmar acuerdos con una serie de proveedores de DRM sólo para cumplir con los estándares y ser interoperable”.

Otro detalle a tomar en cuenta es que la propia W3C no ha visto la necesidad de hacer firmar un acuerdo o compromiso que impida que las compañías no persigan a quienes se salten los estándares EME. Cory Doctorow, uno de los activistas de los derechos digitales que lleva oponiéndose a la protección de copias virtuales por un buen tiempo, señala que una empresa puede llevar a cabo acciones legales contra un usuario por saltar los estándares EME aún cuando legítimamente no esté infringiendo los derechos de autor.

De cualquier modo, hay razones para pensar que la W3C puede mejorar los estándares EME incluyendo algunas excepciones o convenios. Los mismos se encuentran, a pesar de aprobados, sujetos a revisiones posteriores. Además, organizaciones como la EFF esperan apelar las decisiones y ejercer algo de presión para que así sea. Lo cierto es que, de momento, queda mucho tiempo para que la web cambie radicalmente y experimentemos los posibles daños que estos nuevos estándares podrían conllevar.