Celulas Cancerosas

Los tumores cancerosos son enemigos formidables, se valen de los vasos sanguíneos para favorecer su crecimiento voraz, dañando los tejidos cercanos, además de desplegar numerosas estrategias para evadir los sistemas de defensa del organismo. Pero aún más maliciosas son las células tumorales circulantes (CTC) que son liberadas por los tumores, las cuales viajan sigilosamente a través del torrente sanguíneo y se establecen en otras partes del cuerpo, un proceso conocido como metástasis.

Su presencia, además de peligrosa, es también un valioso indicador de la etapa de la enfermedad de un paciente, lo cual hace que las CTC sean atractivas para el diagnóstico del cáncer.

Desafortunadamente, la búsqueda de un puñado de CTC entre los billones de células sanguíneas sanas en el cuerpo humano, es como buscar una aguja en un pajar; pero esto no es todo, los anticuerpos más comúnmente utilizados no reconocen muchos tipos de células cancerosas, lo que dificulta aún más la búsqueda.

Para abordar este problema, un grupo de investigadores en el Instituto Wyss de la Universidad de Harvard, ha adaptado una proteína opsonina de la sangre humana conocida como FcMBL, la cual fue desarrollada originalmente como un agente de captura de patógenos de amplio espectro, para guiar la búsqueda de las CTC.

Con el uso de perlas magnéticas recubiertas con FcMBL, los investigadores fueron capaces de capturar más de 90% de los siete tipos diferentes de células cancerosas.  Michael Super, Ph.D., asesor principal del estudio, expresa: “Hemos sido capaces de aislar rápidamente las CTC tanto in vitro como de la sangre, incluyendo algunas que no están vinculadas por las tecnologías de orientación estándares de hoy en día.”

La tecnología de captura propuesta por los investigadores del Instituto  Wyss, se aprovecha de una proteína que se encuentra naturalmente en el cuerpo, la lectina de unión a manosa (MBL), que reconoce y se une a los hidratos de carbono presentes en las superficies de bacterias y otros patógenos, marcándolas para su destrucción por el sistema inmune.

Las células humanas sanas tienen diferentes patrones de hidratos de carbono y son inmunes a MBL, pero muchas células cancerosas tienen hidratos de carbono aberrantes que son similares a los encontrados en los patógenos y, por lo tanto, son vulnerables a la unión de MBL.

El equipo desarrolló previamente una versión de ingeniería genética de MBL, en la que se fusionan a un fragmento de anticuerpos (FcMBL) para estabilizar la molécula. Estudios anteriores mostraron que cuando perlas magnéticas diminutas se recubren con FcMBL y se añaden a diversos patógenos, las perlas recubiertas se adhieren a las superficies de estas células como moscas al papel matamoscas, de modo que, cuando se aplica un campo magnético, las perlas arrastran a las células a las que están unidas.

Para evaluar si este sistema podría dirigirse específicamente a CTC, los investigadores implantaron células humanas de cáncer de mama marcadas fluorescentemente en ratones, dejaron que los tumores se desarrollan durante 28 días, y se midió el número de CTC presente en la sangre. A continuación, mezclaron la sangre con perlas recubiertas con FcMBL y sacaron las perlas de la suspensión con un imán. Luego del proceso, examinaron los niveles de CTC en la sangre y pudieron observar una disminución de 93 %, mostrando que las FcMBL pueden capturar con eficacia a las CTC en la sangre.

Los resultados del estudio provocan entusiasmo entre la comunidad científica y ofrecen la posibilidad de contar con una nueva arma para la guerra contra el cáncer.