Las personas con trastornos del espectro autista (TEA) a menudo muestran una sensibilidad reducida a la información contextual en tareas de percepción, pero una nueva investigación realizada en la Universidad de Cambridge, apunta que esta reducción de la sensibilidad, en realidad puede provocar toma de decisiones más consistentes.

A pesar de que la toma de decisiones es una operación cognitiva fundamental, ha recibido relativamente poca atención de los investigadores del autismo. Sin embargo, los resultados del estudio realizado, sugieren que los individuos con TEA son menos susceptibles a los efectos de las opciones de señuelo, al evaluar y elegir el “mejor” producto entre varias opciones, en comparación con las personas nuerotípicas.

El Dr. George Farmer, coautor del estudio y profesor del Departamento de Psicología de la UC, expresa: “Las personas con autismo de hecho son más coherentes en sus decisiones que la población neurotípica. Desde una perspectiva socioeconómica, esto sugiere que las personas con TEA son más racionales y menos propensas a ser influenciadas por la forma en que se presentan las opciones.”

Se cree que las personas con autismo tienden a centrarse más en el detalle y menos en el entorno; esto se encuentra a menudo en estudios más perceptivos, por ejemplo, al mostrar que las personas con autismo son menos susceptibles a algunas ilusiones visuales. Sin embargo, los investigadores estaban determinados a saber si esta tendencia se aplicaría a las tareas de toma de decisiones.

Para dilucidar la tendencia,  reclutaron a 90 adultos con TEA y 212 adultos neurotípicos para participar en un estudio de toma de decisiones en línea. Los investigadores utilizaron 10 pares de productos. Es importante destacar que las parejas siempre se presentaron como parte de un trío, que incluía un tercer elemento de señuelo.

Los participantes vieron cada par dos veces; en un caso, el señuelo de acompañamiento fue diseñado para insinuar que el producto A era la mejor escogencia; en el otro caso, el señuelo fue diseñado para orientar el producto B. Los participantes debían indicar la “mejor opción ” de las tres presentadas.

Tomando decisiones puramente racionales, los artículos de señuelo serían irrelevantes y los participantes tendrían la misma decisión, las dos veces que se mostraron los productos A y B. Sin embargo, si los señuelos tuvieron efecto, los participantes mostrarían un cambio en su selección cuando el señuelo cambió, favoreciendo el producto hacia el cual estaba orientado.

Los datos revelaron que, en comparación con los participantes neurotípicos, los participantes con TEA tomaron decisiones más consistentes y cometieron menos cambios en sus selecciones.

El Dr. Farmer señala que estos hallazgos sugieren que las personas con autismo podrían ser menos susceptibles a tener sus decisiones sesgadas por la manera en que se les presenta información, por ejemplo, a través de trucos de marketing que buscan influenciar la selección de productos de consumo.