Edad Sexo

De acuerdo a una investigación realizada por científicos de las Universidades de Oxford y Conventry en Reino Unido, la clave para mantener una calidad cognitiva propicia en la edad avanzada, yace en mantener una vida sexual activa. En el estudio se pudo evidenciar que las personas mayores que tenían relaciones sexuales con más frecuencia, presentaban mejor rendimiento en pruebas de percepción verbal, visual y espacial.

A los 73 participantes del estudio, 28 hombres y 45 mujeres con edades entre 50 y 83 años, se les consultó sobre sus hábitos sexuales. 37 expresaron tener relaciones sexuales semanalmente, 26 dijeron que lo hacían al menos una vez al mes y 10 manifestaron no tener sexo. Además, se les preguntó sobre su estado general de salud y estilo de vida.

A los participantes también se les realizó una prueba estandarizada que normalmente se utiliza para medir los diferentes patrones de las funciones cerebrales en los adultos mayores, centrándose en aspectos como la atención, la memoria, la fluidez de lenguaje y la capacidad visual y espacial.

Con los datos obtenidos de estas pruebas, los investigadores realizaron un análisis minucioso y reportaron resultados que sugieren que la frecuencia de la actividad sexual no estaba relacionada con la atención o la memoria, dado que en estas pruebas, los participantes tuvieron un rendimiento similar en general.

Sin embargo, en las pruebas de fluidez del lenguaje y de capacidad visual y espacial, los participantes que reportaron tener mayor frecuencia de actividad sexual, presentaron un rendimiento marcadamente superior al resto de los participantes, con un acento especial en la fluidez del lenguaje.

Este estudio se basó en investigaciones previas realizadas a partir de 2016, las cuales encontraron que los adultos mayores que tenían relaciones sexuales, presentaban mejores resultados en pruebas cognitivas, que los que no eran sexualmente activos.

Pero esta vez la investigación analizó más específicamente el impacto de la frecuencia de la actividad sexual, es decir, indaga en advertir si existe alguna diferencia en la frecuencia de la actividad sexual, y también utiliza una gama más amplia de pruebas para investigar diferentes áreas de la función cognitiva.

Los académicos señalan que en próximas investigaciones, se podría estudiar cómo los elementos biológicos, tales como la dopamina y la oxitocina, podrían influir en la relación entre la actividad sexual y la función cerebral, a fin de ofrecer una explicación más completa de sus hallazgos.

El investigador principal, el Dr. Hayley Wright, del Centro Investigación de Psicología, Conducta y Rendimiento de la Universidad de Coventry, expresa: “Con cada trabajo que se realice, estamos más cerca de entender por qué existe esta asociación, cuáles son los mecanismos subyacentes, y si existe una relación de causa y efecto entre la actividad sexual y la función cognitiva en las personas mayores”.

Algunas personas vetan la  idea de que las personas mayores tengan relaciones sexuales; sin embargo, se debe desafiar esta concepción a nivel social y observar el impacto positivo que la actividad sexual puede tener en las personas mayores de 50 años, más allá de los conocidos efectos sobre la salud sexual y bienestar general.