La autopsia realizada a la fallecida Carrie Fisher, revela que la actriz presentaba en su sistema cocaína, metadona heroína y éxtasis al momento de su muerte. El reporte señala que la apnea del sueño fue la causa principal de su muerte, combinado con un consumo de drogas que como elemento que agudizó el episodio.

Asimismo el reporte señala que la familia de Fisher se rehusó a que se realizara una autopsia completa, así que los médicos forenses tuvieron acceso limitado a los especímenes de toxicología, Las conclusiones se basaron en resultados de pruebas y en la examinación al cuerpo de la actriz.

Fisher falleció el 27 de diciembre del año pasado, cuatro días después de haber entrado en arresto cardíaco durante un vuelo a Los Ángeles desde la ciudad de Londres. El reporte explica que Fisher se hallaba junto a su asistente en el vuelo, y ella reportó que la actriz se encontraba estable al inicio del viaje, pero que en el vuelo tuvo múltiples episodios de apnea del sueño que fueron fundamentales para el fatal desenlace. Para cuando el avión había aterrizado en California no había forma de despertar a Fisher.

Según el reporte, Fisher pudo haber consumido heroína hasta tres días antes del vuelo, lo que le añade mucha incertidumbre a la causa de su muerte. El reporte también muestra una alta exposición a la heroína, lo cual pudo reducir su respiración a medida que entraba en paro cardíaco.

Además de las drogas ilícitas Fisher también consumía Prozac, Abilify y Lamictal bajo prescripción médica. También tomaba oxycodone, pero sin receta. Finalmente el reporte señala que Fisher presentaba una historia de trastorno bipolar y abuso de drogas.

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