En un experimento realizado en Suecia, los dispositivos voladores no tripulados, mejor conocidos como drones, equipados con desfibriladores, demostraron ser más eficientes en llegar a pacientes que sufren un ataque al corazón, lo cual implicaría aumentar drásticamente las tasas de supervivencia.

El nuevo estudio encontró que los drones podían llegar a los pacientes cuatro veces más rápido que una ambulancia. Los dispositivos voladores totalmente automatizados pueden volar, sin obstáculos a velocidades de hasta 80 kph y entregar un kit de auxilio fácil de usar para los pacientes críticamente enfermos.

Los investigadores indican que por cada minuto que pasa entre una persona que ha colapsado por un ataque al corazón y la aplicación de la desfibrilación cardiaca, las posibilidades de supervivencia disminuyen en un 10 por ciento.

En el ensayo, dirigido por el Instituto Karolinska de Suecia, se puso a prueba a 18 drones para la atención de paros cardíacos simulados dentro de un radio de 10 kilómetros, demostrando claramente que este recurso es más eficiente que las ambulancias.

Una vez identificado el paciente, los drones promediaron un tiempo de salida de tres segundos y registraron un tiempo de llegada al destino de 5 minutos y 21 segundos, lo que representa una mejora significativa en comparación con los 22 minutos que promediaron las ambulancias en llegar al mismo destino. Estos registros evidenciaron una reducción global media de 16 minutos.

Los desarrolladores esperan que cualquier persona sea capaz de unir los electrodos de desfibrilación en el pecho del paciente y recibir sencillas instrucciones del procedimiento, bien sea por teléfono o a través del sistema de micrófono altavoz instalado en el avión no tripulado.

Los drones utilizados en el ensayo fueron certificados por la Agencia Sueca de Transporte, y equipados con un sistema de posicionamiento global (GPS), una cámara de alta definición y comunicación a través de la red 3G.

Aunque todavía se trata de un ensayo, el experimento muestra cómo un avión no tripulado equipado adecuadamente, puede salvar vidas.

Jacob Hollenberg, del Instituto Karolinska en Suecia, autor y líder del ensayo, expresa: “Si podemos reducir el tiempo entre el paro cardíaco y la desfibrilación por unos minutos, cientos de vidas se salvarían cada año. Los resultados de este ensayo son promisorios y esperamos que el sistema pueda estar en pleno funcionamiento dentro de un año o dos.”

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