Con frecuencia, los pacientes diabéticos sufren lesiones en los pies y por su condición, son muy difíciles de curar; en los casos de infecciones graves que no cicatrizan, se suele tomar la decisión de amputar la parte afectada. Ante esta lamentable realidad, un nuevo y promisorio enfoque terapéutico, presentado por investigadores afiliados al Centro de Investigación Hospitalario de la Universidad de Montreal (CRCHUM), podría prevenir estas complicaciones, valiéndose del uso de terapia celular para tratar las heridas.

La cicatrización de lesiones cutáneas se caracteriza por una compleja secuencia programada de procesos celulares y moleculares que incluyen epitelización, formación de tejido de granulación, neovascularización, contracción de la herida y reorganización de la matriz extracelular. En este complejo proceso, hay dos tipos de células que tienen un importante rol: los macrófagos y los fibroblastos.

Desde hace tiempo se sabe que los macrófagos juegan un papel clave en el proceso de cicatrización. Estas células blancas se especializan en los principales procesos de limpieza celulares y son esenciales para la reparación de tejidos; aceleran la curación mientras mantienen un equilibrio entre las reacciones inflamatorias y anti-inflamatorias.

El nefrólogo Jean-François Cailhier, académico del (CRCHUM) y autor del estudio, explica: “No se trata de un ungüento antibiótico u otro medicamento de prescripción; es un enfoque diferente, una manera de sanar a través de la medicina personalizada. Hemos descubierto una manera de modificar determinadas células blancas de la sangre (los macrófagos) y hacerlos capaces de acelerar la cicatrización cutánea”.

Los investigadores descubrieron que el comportamiento de los macrófagos puede ser controlado con el fin de inclinar la balanza hacia la reparación de las células, gracias a una proteína especial llamada Glóbulo de Grasa Lácteo Factor de Crecimiento Epidérmico-8 (MFG-E8).

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El equipo dirigido por el Dr. Cailhier demostró que cuando hay una lesión de la piel, la proteína MFG-E8 provoca una reacción anti-inflamatoria y pro-reparadora en los macrófagos; sin esta proteína, las lesiones se curan más lentamente. A continuación, los investigadores desarrollaron un tratamiento por transferencia adoptiva de células con el fin de amplificar el proceso de curación.

La transferencia adoptiva de células consiste en utilizar las propias células del paciente, cosecharlas, modificarlas y adaptarlas; a continuación, se vuelven a insertar con el fin de ejercer su acción sobre un área. Aunque esta estrategia de inmunoterapia ha sido utilizada para tratar varios tipos de cáncer, es la primera vez que se ha demostrado que también es útil en la reprogramación de células para facilitar la curación de la piel.

El Dr. Patrick Laplante, coautor del estudio, señala: “Usamos células madre derivadas de médula ósea para obtener los macrófagos, los cuales hemos tratado con la proteína MFG-E8 antes de volver a inyectarlas en los ratones, y rápidamente nos dimos cuenta de un efecto de curación rápida. La proteína MFG-E8, actuando directamente sobre los macrófagos, puede generar células que orquestan la cicatrización cutánea de manera acelerada”.

Lo que queda ahora por hacer es poner a prueba este tratamiento personalizado en las células humanas. A partir de entonces, el objetivo será el desarrollo de un programa de terapia celular humana para los pacientes diabéticos y para víctimas de quemaduras graves. Tomará varios años de investigación antes de llegar a esta etapa, pero sin duda que los resultados de este estudio pueden ser altamente favorables.

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