El universo ha seguido creciendo desde el momento en que ocurrió el Big Bang y ese crecimiento acelerado plantea uno de los más grandes enigmas de la naturaleza ¿qué impulsa la expansión acelerada del universo? Para dar respuesta a esta incógnita, se han planteado dos proposiciones: la teoría de mecánica cuántica y la teoría de relatividad general de Einstein. Sin embargo, estas propuestas son incompatibles. En un estudio realizado en la Universidad de Columbia Británica, ubicada en Vancouver, Canadá, se da un novedoso enfoque al problema y plantea una solución audaz.

En 1998, los astrónomos descubrieron que nuestro universo se está expandiendo a un ritmo cada vez mayor, lo que implica que el espacio no está vacío y que, contrariamente, está lleno de una energía oscura que empuja la materia.

El candidato más natural para sustentar esa energía oscura es la energía del vacío. Pero cuando los físicos aplican la teoría de la mecánica cuántica para la energía del vacío, predicen que habría una densidad de energía increíblemente grande, mayor que la energía total de todas las partículas en el universo. Si esto fuera cierto, la teoría de la relatividad general de Einstein sugiere que esa energía oscura, tendría un fuerte efecto gravitacional y provocaría un colapso universal.

Afortunadamente esto no sucede y el universo sigue expandiéndose, pero para la física fundamental, es un problema que debe ser resuelto.

A diferencia de otros científicos que han tratado de modificar la teoría de la mecánica cuántica y la teoría de relatividad general para resolver el problema, el equipo de científicos liderados por Qingdi Wang, académico del Departamento de Física y Astronomía de la UCB, sugieren un enfoque diferente. Estudiaron a fondo la gran densidad de energía del vacío predicha por la mecánica cuántica y encontraron que hay información importante acerca de la energía del vacío, que no fue tomada en cuenta por los cálculos anteriores.

El estudio realizado sugiere que si pudiéramos observar muy, muy de cerca, nos daríamos cuenta de que el universo está conformado por una constante fluctuación espacio y tiempo. Al respecto, Wang señala: “El espacio-tiempo no es tan estático como parece, está en constante movimiento”.

Sus cálculos proporcionan una imagen física completamente diferente del universo. En esta nueva imagen, el espacio en el que vivimos está fluctuando salvajemente. En cada punto, oscila entre la expansión y la contracción, se balancea hacia adelante y hacia atrás, en una acción en la que casi se anulan entre sí, pero un muy pequeño efecto neto residual, provoca que el universo siga expandiéndose.

Pero si el espacio y el tiempo están fluctuando, ¿por qué no podemos sentirlo? Ante esta interrogante los autores del estudio explicaron que esto sucede a una escala muy pequeña, millones y millones de veces más pequeño que un electrón.