El estrés es la pandemia psicológica de nuestra época. Antes de mediados del siglo 20, la palabra “estrés” era un término utilizado principalmente en la física y la ingeniería, para describir el efecto que fuerzas externas ejercidas, tienen sobre un material. La Biología tomó prestado el término para describir la respuesta hormonal mecanicista a los estímulos.

En la actualidad, existe la creencia popular de que el estrés es algo malo e inevitable, y se le ha relacionado con una serie de temas, incluyendo la depresión, demencia, incluso cáncer. Sin embargo, existen reconocidas opiniones que afirman que un poco de estrés, puede tener un efecto positivo y ser una fuente de energía y motivación.

Una de esas voces altisonantes, la encarna uno de los neurocientíficos más eminentes y académico en el Instituto de Psicología del Trinity College de Dublín, el Dr. Ian Robertson, quien apoyado en más de cuatro décadas de investigación, señala que el estrés, utilizado de manera eficiente, puede generar efectos positivos.

Su planteamiento está plasmado en el libro titulado “La prueba de estrés: Cómo la presión puede hacerte más fuertes y perspicaces”, en el cual, el académico expone que canalizar el estrés y transformarlo en una energía positiva, mejora radicalmente el rendimiento y la creatividad, haciendo a las personas más brillantes y óptimas.

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Su punto de vista está en desacuerdo con el pensamiento actual que ha demonizado el estrés, culpando a la ansiedad crónica de todo, incluyendo la obesidad, el cáncer y el envejecimiento prematuro.

La mayoría de los psicólogos y guías de autoayuda, orientan a las personas a perseguir la felicidad y a mantenerse alejados de la presión. En contraste, el profesor Robertson cree que el estrés es importante para alcanzar logros y advierte que es posible “hackear” al cerebro y dominar las alteraciones hormonales, como el cortisol y la adrenalina, antes de que causen problemas.

Respaldada por la ciencia y enfocada en transformar el estrés en energía positiva, la guía de 4 pasos contempla:

Paso 1:

Cuando te enfrentes a una situación difícil y la sensación de ansiedad te abruma, afirma con determinación en voz alta, una o dos veces. “me siento emocionado”. Esto engaña a tu cerebro para que la visualización de la situación estresante sea percibida como un desafío, en lugar de una amenaza.

Paso 2:

Controla tu respiración. Inhala lentamente por la nariz durante unos 5 segundos y luego exhala lentamente. Al controlar la respiración, se puede controlar la parte crítica del cerebro involucrada con el estrés y de esa manera tomar el control emocional de la experiencia que se estás experimentando.

Paso 3:

Asume una postura de superhéroe. Aunque pueda parecer un poco extraño, estudios  han encontrado que arrogarse a esta actitud, aumenta los niveles de testosterona en hombres y mujeres, provocando un sentimiento más arraigado de autoconfianza necesario para afrontar una situación estresante.

Paso 4:

Aprieta y relaja la mano varias veces. El profesor apunta  que apretar la mano da un poco de impulso al cerebro; este ejercicio aumenta la actividad en el lado izquierdo del cerebro, que se caracteriza por impulsar el pensamiento analítico, detallista y aritmético, lo cual resulta favorable al momento de afrontar desafíos.

Las situaciones de estrés y traumas de la vida, pueden desencadenar increíbles hazañas de creatividad que permiten a las personas lograr mucho más de lo que conseguirían en tiempos más felices.

Por el contrario, las personas que nunca experimentan retrocesos tienden a presentar bajo rendimiento y depresión. Estudios han demostrado que las personas que crecieron en tiempos económicos boyantes, con la garantía de una buena educación y trabajo, tienden a ser más narcisista y menos felices que las personas que crecieron durante una recesión.

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