Las montañas Ellsworth fueron descubiertas por el estadounidense Lincoln Ellsworth el 23 de noviembre de 1935, durante su vuelo a través de la Antártida, el primero en cruzar el continente. El primer trabajo detallado de las montañas se llevó a cabo en el verano austral 1961-62.

Esta cadena montañosa es reconocida como la cordillera más alta de la Antártida. Se extienden a lo largo de 360 kilómetros y tienen 48 km de ancho. En este inhóspito lugar, corazón de la Antártida Occidental, investigadores de las Universidades de Edimburgo y Northumbria realizaron un estudio, en el que reportan que la parte central de la capa de hielo de la Antártida, se ha mantenido estable durante millones de años.

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El estudio de las montañas en el oeste de la Antártida, ayudará a los científicos a mejorar sus predicciones de cómo la región puede responder de continuar el cambio climático. Sus hallazgos también podrían mostrar cómo la pérdida de hielo podría contribuir al aumento del nivel del mar.

Aunque el descubrimiento demuestra la estabilidad a largo plazo de la capa de hielo central de la Antártida, los científicos siguen preocupados de que el hielo en las costas, sigue siendo  vulnerable al aumento de las temperaturas.

Mediante la cartografía y el análisis de la superficie de las rocas, incluyendo la medición de su exposición a los rayos cósmicos, los investigadores calcularon que las montañas fueron formadas por una capa de hielo durante un período que abarca un millón de años y en un clima 20° C mayor que en la actualidad.

La última vez que existió este nivel de temperatura en las montañas de la Antártica, fue hace 14 millones de años, cuando creció vegetación en las montañas. En ese momento el clima de la Antártida sería similar al que se presenta hoy en día en la Patagonia o en Groenlandia.

Ese momento marcó el inicio de un período de enfriamiento y el crecimiento de una capa de hielo de gran tamaño que se extendía mar adentro, alrededor del continente antártico. Dicha masa gélida se extendió y enfrió los océanos y la atmósfera, ayudando a formar el mundo de hoy. Este estudio está entre los primeros en encontrar evidencia de este periodo en la Antártida Occidental.

El profesor David Sugden, de la Escuela de Geociencias de la Universidad de Edimburgo, expresó:

Estos resultados nos ayudan a entender la forma en que la capa de hielo antártica ha evolucionado y nos sirven para poner a punto nuestros modelos para predecir su futuro. La preservación de rocas antiguas en la superficie es testimonio de la estabilidad, de al menos, la parte central de la capa de hielo de la Antártida, algo que nos complace enormemente; pero aún estamos muy preocupados por otras partes de la Antártida que muestran alta vulnerabilidad ante el cambio climático.