Rata Topo Lampinia

Las ratas topo lampiñas (Heterocephalus glaber), también conocidas como farumfer, ratopín rasurado o heterocéfalo, se caracterizan por presentar largos incisivos, pequeños ojos brillantes, una apariencia bastante singular y sorprendentes rasgos evolutivos que para los científicos, son objeto de una profunda atracción, que les han llevado a catalogarla como el animal más fascinante del mundo. Pero, ¿qué tiene este animal para merecer un título tan sobresaliente?

En primer lugar, su nombre es una contradicción; las ratas topo lampiñas no son ratas y aunque son roedores, sus parientes más cercanos son los conejillos de indias, los puercoespines y las chinchillas.

Junto con su pariente, la rata topo Damaraland, son eusociales, como las abejas y las hormigas, y son los únicos mamíferos en el mundo que presentan este comportamiento. Viven en colonias subterráneas del este de África, donde hay una reina y sólo dos o tres machos responsables de la reproducción; el resto de los miembros de la colonia tienen funciones específicas que desempeñar para mantener vivo el grupo: la excavación de túneles,  la búsqueda de alimentos y la defensa contra los depredadores. Puede haber hasta 300 ratas topo lampiñas por colonia y los túneles pueden llegar a medir hasta 4 kilómetros y ser tan grandes como seis campos de fútbol.

Llevan una vida subterránea y están completamente acondicionadas para ello; los ojos y las orejas cuentan con protección para la tierra, no tienen glándulas sudoríparas ni grasas, lo cual les brinda ventajas para adaptarse a la temperatura ambiente. Además tienen diminutos pulmones y un uso de oxígeno muy eficiente; su tasa metabólica es muy baja, conservan de manera efectiva la energía, al punto de que pueden vivir hasta 32 años, la vida más larga de cualquier roedor.

La criatura toma prestada una técnica del mundo de las plantas para sobrevivir sin tomar nuevos suministros de oxígeno. Al cambiar de un sistema metabólico a base de glucosa dependiente de oxígeno a uno que utiliza fructosa, las ratas topo pueden vivir mientras se les priva de oxígeno. Un trabajo de investigación, comprobó que puede estar hasta 18 minutos sin tomar oxígeno.

Pueden correr hacia atrás, tan rápido como hacia adelante y sus incisivos pueden moverse independientemente unos de otros.

Un estudio demostró que la rata topo lampiña apenas siente dolor. El trabajo investigativo encontró que esto es posible gracias a pequeñas diferencias en una selección de aminoácidos de un receptor del sistema nervioso. El equipo de investigación encontró que las ratas topo lampiñas infantiles cuentan con la cantidad normal de sensores del dolor, pero en la edad adulta, se reduce masivamente el número de estos sensores hasta un sorprendente 75%. El equipo especula que la pérdida de los sensores del dolor es parte de las ingeniosas maneras que la especie ha desarrollado para vivir en colonias subterráneas bajo condiciones de calor y  que esta particularidad podría permitirles mantener la energía vital.

Hasta ahora no ha sido reportado ni un solo caso de cáncer entre las ratas topo lampiña. Los biólogos de la Universidad de Rochester en Nueva York, descubrieron que la matriz que soporta los tejidos de la especie contiene una sustancia llamada hialuronano, la cual actúa como un lubricante, pero que también previene el crecimiento del cáncer. Los científicos de todo el mundo, reconocen que las ratas topo lampiñas podrían albergar la clave para aniquilar el cáncer en los seres humanos.