Bacteriofagos

Cuando las bacterias crecen fuera de control, pueden entrar en el torrente sanguíneo e infectar órganos vitales en el cuerpo. El sistema inmunológico, un ejército de células y moléculas que se defiende de infecciones y otras enfermedades, responde al ataque bacteriano; sin embargo, la respuesta inmune a veces es excesiva y puede conducir a daños en los tejidos, insuficiencia orgánica y muerte, un proceso llamado sepsis.

El tratamiento con antibióticos por lo general puede controlar el crecimiento bacteriano y prevenir las consecuencias mortales de la sepsis, pero resulta preocupante el aumento de número de bacterias que se vuelven resistentes a los antibióticos.

Investigadores de la Facultad de Medicina Baylor y el Centro Médico Michael E. DeBakey, han realizado un estudio en el que pudieron determinar que los virus que afectan a las bacterias llamados bacteriófagos, pueden reducir eficazmente los niveles de bacterias y mejorar la salud de ratones infectados con superbacterias resistentes a los antibióticos.

El Dr. Anthony Maresso, profesor de virología molecular y microbiología de Baylor, resalta la necesidad de buscar nuevas ideas para el tratamiento de pacientes que han contraído infecciones bacterianas mortales, ya que la resistencia al efecto de los antibióticos mostrada, hace que nos quedemos sin opciones disponibles.

En este estudio, los investigadores analizaron la posibilidad de reclutar bacteriófagos en la lucha contra las bacterias resistentes a los antibióticos, lo que sería una reactivación de la idea original de Felix d’Herelle, propuesta en 1926.

Trabajando en el laboratorio de Maresso, la Dra. Sabrina Green, coautora del estudio, desarrolló un modelo en el que ratones sanos recibieron bacterias resistentes a antibióticos que colonizan el tracto intestinal y que no mostraron ningún signo de enfermedad. Pero cuando los ratones recibieron la quimioterapia, disminuyó la efectividad del sistema inmunitario, permitiendo que las bacterias se movilizaran del intestino a los órganos principales, lo cual desencadenó una infección mortal similar a la sepsis.

En este modelo animal en el que el sistema inmunológico no puede mantener en las bacterias resistentes a los antibióticos, se probó si los bacteriófagos serían capaces de hacerlo.

Cuando los bacteriófagos fueron administrados en los animales, se pudo evidenciar su eficacia en la reducción dramática de los niveles de bacterias y mostraron una importante mejora de salud.

Un aspecto notable de estos hallazgos es que en cuestión de semanas y sin necesidad de una gran inversión monetaria, se descubrieron estas drogas. Otra ventaja de los bacteriófagos es que pueden evolucionar. En caso de que las bacterias presenten resistencia contra un conjunto de bacteriófagos, nuevos fagos pueden ser identificados en el medio ambiente o pueden ser desarrollados en el laboratorio en unos días y contrarrestar el efecto resistente.

El Dr. Maresso expresa:

Un antibiótico es un producto químico que no puede cambiar en tiempo real y puede tomar años desarrollar uno nuevo; sin embargo, un fago puede evolucionar para matar de manera eficiente una cepa resistente y luego propagarse.

Me da gran satisfacción personal cuando pienso en la ironía implícita: el tratamiento antibacteriano basado en bacteriófagos, puede utilizar los mismos mecanismos que las bacterias han estado utilizando contra nosotros por más de 60 años.