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Créditos: Dean Wissing

Si necesitas una razón para convertirte en un amante de los perros, no dejes de considerar su capacidad para ayudar a proteger a los niños de las alergias y la obesidad. De acuerdo a un reciente estudio realizado en la Universidad de Alberta, Canadá, los bebés de familias que conviven con mascotas, mostraron niveles más altos de dos tipos de microbios intestinales, que están asociados a menores riesgos de contraer enfermedades alérgicas y obesidad.

Los investigadores dicen que la exposición indirecta a los amigos peludos es especialmente beneficiosa para los bebés en sus primeros tres meses de vida, e incluso mientras están todavía en el útero.

Anita Kozyrskyj PhD, epidemióloga pediátrica de la Universidad de Alberta y autora principal del estudio, señala: “Este período parece ser una etapa crítica, es cuando la inmunidad intestinal y los microbios se co-desarrollan”.

El estudio comparó muestras fecales de 746 infantes canadienses. Algunos de los bebés eran de familias con mascotas (70% de los cuales eran perros); otras muestras provinieron de familias que tuvieron mascotas durante el embarazo, pero no una vez que los bebés nacieron y algunos no tenían mascotas recientemente.

Los investigadores descubrieron que los bebés de hogares con mascotas tenían el doble de la cantidad de dos bacterias específicas, Ruminococcus y Oscillospira, las cuales se han relacionado con un menor riesgo de desarrollar alergias infantiles (como la dermatitis y el asma) y la obesidad, respectivamente.

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Incluso en los casos en que las mascotas habían sido dadas para su adopción, antes de que nacieran los bebés, este beneficio todavía se veía. Esto demuestra que la exposición de la mascota afectó indirectamente a los microbios de los bebés, con la transferencia de bacterias influyentes del animal a la madre y posteriormente al feto.

Este intercambio bacteriano ocurrió independientemente del tipo de nacimiento, si los bebés fueron amamantados o si las madres usaron antibióticos durante el embarazo. Esto es importante, ya que investigaciones previas han demostrado que las cesáreas, los antibióticos y la no lactancia materna, puede afectar negativamente la inmunidad de los bebés.

El estudio se basa en décadas de investigación que muestran que la exposición a la suciedad y a las bacterias, puede ayudar a los niños a desarrollar la inmunidad, y que los niños que crecen con mascotas tienen menores tasas de asma y alergias. Aunque este efecto es más fuerte con los perros, también es provocado por los gatos.

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