Honestidad

El comportamiento deshonesto es un fenómeno generalizado y conlleva importantes consecuencias y es crucial para el funcionamiento de la sociedad. Sin embargo, las violaciones de la honestidad son frecuentes y originan problemas económicos y sociales significativos que pueden afectar a naciones enteras. A pesar de su importancia, se sabe muy poco acerca de los mecanismos neurobiológicos que apoyan el comportamiento honesto. En un estudio realizado en la Universidad de Zurich, investigadores demuestran que una estimulación no invasiva a células cerebrales podría impedir que las personas mientan.

Michel Maréchal, Profesor de Economía Experimental de la UZH y su equipo de colegas, informaron que al estimular un área del cerebro, responsable de la regulación de los pensamientos y las acciones, en personas que experimentan dilemas morales, el engaño se redujo en más de la mitad.

Con este estudio, los investigadores dejan en evidencia que la honestidad se puede aumentar con estimulación transcraneal de corriente directa (tDCS) sobre la corteza prefrontal dorsolateral derecha.

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Para demostrarlo, los científicos prepararon un experimento en el que participaron 145 estudiantes universitarios. Algunos recibieron la estimulación transcraneal, mientras que otros recibieron una falsa estimulación. Los electrodos se colocaron específicamente sobre las regiones del cerebro ya identificados y valiéndose de imágenes de resonancia magnética funcional, fueron observadas las reacciones cerebrales, al tiempo que los participantes presentaban informes de honestidad.

Cada participante tuvo la tarea de lanzar un dado diez veces, fuera de la vista de todos. Algunos números implicaban un pago de compensación monetaria; los participantes debían auto-reportar qué número obtuvieron, enfrentando con ello el comportamiento honesto contra el lucro personal.

Los participantes completaron el juego donde podrían informar erróneamente los resultados para aumentar sus ingresos. Al analizar los resultados, quedó de manifiesto que  hacer trampa fue una condición sustancial, pero disminuyó dramáticamente cuando los sujetos recibieron la excitabilidad neuronal a través de la estimulación tDCS.

Este aumento en la honestidad no podría explicarse por cambios en el auto-interés material o creencias morales, y se disocia de la impulsividad de los participantes, la voluntad de tomar riesgos y el estado de ánimo.

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Como resultado de una serie de experimentos complementarios, los investigadores encontraron que no se vieron afectados los aspectos asociados como la asunción de riesgos y recompensas retrasadas, sólo el conflicto de la honestidad frente a su propio interés y comprobó que cuando el beneficio era para otra persona, la estimulación no tuvo ningún impacto.

Maréchal señala:

Nuestros resultados demuestran que la honestidad puede ser fortalecida por las intervenciones no invasivas, y soportan las teorías que proponen que el cerebro humano, ha desarrollado mecanismos dedicados a controlar comportamientos sociales complejos.

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