Mosquito

La malaria es una enfermedad transmitida por mosquitos que anualmente produce la muerte a cerca de 500.000 personas a nivel global, principalmente en los países tropicales en África subsahariana y en el sur del Pacífico. Un estudio realizado en la Universidad de Australia, reporta resultados que podrían ayudar al desarrollo de una vacuna contra esta terrible enfermedad. Se trata de la identificación de una molécula clave que busca, encuentra y elimina, los microbios y virus que afectan el hígado.

Los hallazgos ayudan a responder un enigma que existía sobre el trabajo de las células T, que son un tipo de células encargadas de buscar la infección por todo el cuerpo, expresó la investigadora principal Hayley McNamara, una académica de la Universidad Nacional de Australia.

McNamara Señala :

Sabemos que las células T brindan protección contra la mayoría de las infecciones; lo que todavía no comprendemos del todo es cómo estas células T, encuentran las células infectadas con virus o parásitos como la malaria; sin duda, podría ser comparado a buscar una aguja en un pajar.

Con la investigación realizada se ha podido evidenciar que algunas de las células T son especialistas, capaces de patrullar el hígado en búsqueda de infecciones o parásitos como el de la malaria. Con la investigación realizada, se pudo comprobar que sin una molécula clave llamada LFA-1, las células T no hacen el trabajo; no pueden moverse rápidamente y no pueden eliminar los parásitos de manera eficaz.

El estudio realizado en ratones, tuvo como objetivo inicial determinar la migración de células T en el hígado. En los experimentos realizados fueron bloqueadas las moléculas de adhesión, y utilizando microscopía intravital y citometría de flujo, se midió la motilidad y se tomaron imágenes intravitales. Como resultado, se pudo determinar el papel que juega la molécula LFA-1 en la acumulación y migración de las células T.

El profesor asociado Ian Cockburn dijo que debido a que las células T eran tan eficaces en la búsqueda de los parásitos de la malaria, bien podría ser un componente de las vacunas futuras.

Cockburn expresa:

“Lo que queremos hacer, es entender cómo desarrollar una vacuna que incluya este tipo de células inmunes. Hay vacunas en ensayos clínicos que funcionan mediante la inducción de anticuerpos y creemos firmemente que la adición de un componente de células T, crearía una mayor inmunidad, al reforzar diferentes partes del sistema inmunológico.”

Los investigadores de la Universidad Nacional de Australia están trabajando con colaboradores locales e internacionales, para encontrar una vacuna enfocada en la incorporación de este tipo de célula T.