Vih

Los intentos de curar el VIH se han visto frustrados por un tipo particular de célula del sistema inmune que puede ocultar el virus. Estas células T infectadas pueden permanecer ocultas por años, lo cual dificulta que sean encontradas, estudiadas y eliminadas. Poder identificar de forma fiable estos reservorios encubiertos de células infectadas, es la mayor prioridad que tienen los investigadores del VIH, pero han tenido un éxito limitado. Sin embargo, en una investigación realizada, un grupo de virólogos logró identificar un biomarcador con el que se pueden reconocer las células infectadas latentes, abriendo nuevos horizontes en la obtención de una posible y potencial cura.

Las terapias basadas en fármacos antirretrovirales, impiden que el virus se propague por todo el cuerpo; pero debido a que una pequeña fracción de las células T infectadas se encuentran en estado latente, el genoma viral permanece en silencio y ni los medicamentos, ni el sistema inmune pueden detectar al intruso. Conocida como la “reserva latente”, estas células se convierten en un problema si un paciente deja de tomar la terapia antirretroviral ya que pueden despertar lentamente, permitiendo que el virus se replique libremente.

Monsef Benkirane, virólogo de la Universidad de Montpellier en Francia y  autor principal del estudio señala: “Desde 1996, el sueño de los investigadores ha sido ultimar estas células que se esconden en la clandestinidad; pero no teníamos manera de hacerlo, porque no teníamos manera de reconocerlas.

Pero con el trabajo realizado, se pudo identificar una proteína llamada CD32a, la cual se asienta sobre la superficie de las células T que están infectadas, pero que permanecen latentes. La proteína proporciona una manera de distinguir estas células T durmientes de otras células del sistema inmune y proporciona la esperanza de que los científicos podrían dirigirse a estas silentes células infectadas y destruirlas.

En el laboratorio, los investigadores expusieron células T en reposo, a un marcado fluorescente VIH y buscaron diferencias en la expresión génica, entre células infectadas por el virus y las células sanas. Un subconjunto de las células infectadas mostró un gen, que codifica la proteína CD32a, en las células no infectadas. Los investigadores también determinaron que la proteína se expresa en niveles significativos en células infectadas por el VIH, hallando de este modo una manera de identificar a las células que forman parte de la reserva latente del virus.

Los próximos pasos serán replicar los resultados obtenidos mediante el cribado de la sangre de pacientes de diferentes géneros, etnias, edades y etapas de la enfermedad. Los científicos también harán pruebas en tejidos que normalmente infecta el VIH, incluidos los nodos estomacales y los ganglios.

Si la proteína CD32a resulta ser un marcador fiable de las células infectadas que permanecen silentes, entonces es factible usarla para desarrollar fármacos enfocados a la identificación y posterior eliminación de las células latentes del VIH, un panorama que genera gran expectativa en la comunidad científica.