Coral

Los arrecifes de coral producen parte del oxígeno que respiramos. Con frecuencia son descritos como selvas tropicales subacuáticas, que pueblan una pequeña fracción del océano, siendo el hábitat natural de una de cada cuatro especies marinas; además, forman barreras cruciales que protegen las costas de la fuerza de las tormentas. Proporcionan miles de millones de dólares en ingresos procedentes del turismo, la pesca y otros comercios, y se utilizan en la investigación médica en la búsqueda de curas para enfermedades como el cáncer, la artritis y las infecciones bacterianas o virales.

Los corales son invertebrados que viven principalmente en aguas tropicales. Segregan carbonato de calcio para construir esqueletos de protección que crecen y adquieren matices impresionantes, gracias a una relación simbiótica con las algas que viven en sus tejidos y les proporcionan energía.

Sin embargo, los corales son sensibles a las fluctuaciones de temperatura y a la acidificación de los océanos, así como a la sobrepesca, contaminación, desarrollo costero y la escorrentía agrícola. Un cambio de temperatura de sólo 1 a 2 grados centígrados puede obligar a los corales a expulsar las algas, dejando sus esqueletos blancos visibles; este proceso es conocido como “blanqueo”. Los corales blanqueados pueden recuperarse si el agua se enfría, pero si persisten las altas temperaturas durante meses, el coral muere.

El mundo ha perdido aproximadamente la mitad de sus arrecifes de coral en los últimos 30 años. Los científicos están luchando para asegurar que al menos una fracción de estos ecosistemas únicos, logre sobrevivir más allá de las próximas tres décadas; la salud del planeta depende de ello.

En un estudio realizado por el Departamento de Geografía de la Escuela de Ciencias de la Vida y Ambiente de la Universidad de Exeter y el Centro de Investigación Marina, un grupo de investigadores dirigidos por C. T. Perry y K. M. Morgan, realizaron una investigación alrededor de las islas de las Maldivas, un destino idílico de turismo del Océano Índico, pudiendo evidenciar que cerca del 73 por ciento de los arrecifes sufrió blanqueo entre marzo y mayo de 2016.

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Este episodio de blanqueamiento parece haber afectado la totalidad de las Maldivas, pero la gravedad de blanqueo varía de acuerdo a las condiciones locales”, expresó Nizam Ibrahim, oficial superior de investigación del centro.

En estudios complementarios realizados en el Pacífico Central se registró un incremento de la temperatura del agua que se prolongó por 10 meses en 2015 – 2016, matando a un asombroso 90 por ciento de los arrecifes.

Para empeorar las cosas, los científicos están prediciendo otra ola de elevadas temperaturas de los océanos a partir del próximo mes.

Mark Eakin, especialista en arrecifes de coral y coordinador de la National Oceanic Coral, manifiesta: “Los modelos indican que pronto vamos a ver el regreso de blanqueo en el Pacífico Sur, junto con la posibilidad de blanqueo en las partes orientales y occidentales del Océano Índico”.

La velocidad de la destrucción es lo mantiene alarmados a científicos y conservacionistas, ya que puede que el coral dañado no tenga tiempo para recuperarse, antes de ser golpeado de nuevo por las altas temperaturas.

Sin embargo, algunos corales pueden tener una oportunidad. Se hace imprescindible resguardar a los arrecifes que son menos vulnerables al cambio climático; la clave será protegerlos de todas las demás cuestiones a las que se enfrentan, como la contaminación, la sobrepesca y el desarrollo costero.

La naturaleza misma está proporcionando pequeñas luces de esperanza. Algunos de los corales de Kiritimati, por ejemplo, están mostrando señales tentativas de recuperación. Pero los científicos no quieren dejar nada al azar y se encuentran en una carrera realizando experimentos con lo que esperan, podría evitar su extinción.

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