Defensa Contra Drones

El Pentágono acaba de otorgar un contrato sin licitación a la impresa Israeli Aeronautic Industries (IAI), para la compra de equipos de defensa contra los drones artillados que utiliza el Estado Islámico, según menciona la revista digital especializada Defense One. El contrato asciende a 15,6 millones de dólares, y hace referencia a “equipos de defensa aérea que puede portar un hombre”. Normalmente esta es una descripción genérica para lanza-misiles de hombro, pero las intenciones del Pentágono parecen otras.

Dos hechos apuntan en ese sentido: la compra fue hecha por un departamento de la Fuerza Aérea que está a cargo de sistemas de telecomunicaciones y electrónica; además la impresa IAI, originaria de Israel, acaba de desarrollar un dispositivo portátil de bloqueo llamado “Drone Guard”. Este dispositivo usa sensores electro-ópticos y radares 3D para crear un “bloqueo que interrumpe el vuelo del drone, provocando que regrese a la base de donde salió, o simplemente se estrelle”.

Estos acontecimientos tienen lugar luego de descubrirse por imágenes obtenidas en Irak, que ISIS está utilizando drones para labores que no se limitan al reconocimiento aéreo. También se están usando para bombardeo y ataques “suicidas”. Incluso, hay fundamentos, luego de que fuerzas iraquíes han descubierto armas químicas en laboratorios de ISIS, que se utilizaron drones en un ataque reciente en Mosul.

Oficialmente el Pentágono no ha emitido un pronunciamiento sobre el particular, pero han mencionado que sus esfuerzos están más concentrados en explorar opciones de defensa “no cinética”, que es la manera de referirse a mecanismos de defensa que no usan objetos móviles, como misiles, drones y aviones. Estos sistemas “no cinéticos” se basan tecnologías electrónicas y de bloqueo. Sin embargo, también se exploran opciones cinéticas para combatir los vehículos aéreos no tripulados (UAV, por sus siglas en ingles).

Estados Unidos quiere tener listo para 2018 un programa completo de defensa contra UAVs, de ahí que se haya apresurado a otorgar el contrato sin licitar. Para evitar los retardos que implican los procedimientos formales, han llamado a la situación “una necesidad operacional emergente”.