La hibernación es un recurso al que muchas criaturas recurren a fin de tolerar condiciones adversas. Durante esta forma de sueño profundo, las funciones del cuerpo como el ritmo cardíaco, la respiración, el metabolismo y la absorción de oxígeno se ralentizan. A nivel molecular ocurre lo mismo, la actividad de los genes y los procesos de síntesis de proteínas se reducen a un ritmo minúsculo; estos efectos podrían tener grandes implicaciones para el tratamiento del cáncer.

En el marco de la Conferencia anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS), el profesor Marco Durante, del Instituto Trento, de Povo, Italia, indicó que la tasa de supervivencia del cáncer puede aumentar cuando los pacientes en etapas terminales, son colocados en estado de hibernación. La propuesta de tratamiento, ha tenido éxito en ratas y los resultados han sido tan contundentes, que los científicos ya tienen proyectado probarlo en humanos, poniendo sus esperanzas en que el tratamiento esté disponible dentro de 10 años.

Los científicos anuncian que han encontrado una manera efectiva de tratar el cáncer induciendo al cuerpo a que entre en un estado de letargo, lo que provoca inactividad física y mental. Se ha encontrado que este estado de adormecimiento protege de manera significativa al organismo, contra los efectos tóxicos de la radioterapia y previene el crecimiento de tumores.

Aunque el letargo sintético ha sido inducido en ratas de manera exitosa, gracias a la manipulación de una parte específica de sus cerebros, en la actualidad no es técnicamente posible inducir a un ser humano a entrar en estado de hibernación de manera segura y controlada. Sin embargo, el profesor Durante indica al respecto: “Uno de los resultados que hemos obtenido con nuestro trabajo, es una mejor comprensión de cómo funciona (el estado de hibernación) y estamos seguros de que seremos capaces de desarrollar técnicas que puedan inducir este letargo; entonces podríamos bajar la temperatura del cuerpo a 13-15 °C de una forma segura”.

La metástasis en estado avanzado es difícil de curar; sin embargo, cuando el paciente se coloca en letargo sintético, se les da a los médicos más tiempo para formular un plan de atención, al tiempo que se detiene el crecimiento del cáncer; además, aumenta la resistencia de los efectos tóxicos de las radiaciones. De este modo, la novedosa perspectiva de tratar a los pacientes en estado de letargo, representa una oportunidad promisoria en el mediano plazo.

La hibernación inducida permitiría a los oncólogos utilizar dosis más altas de radiación para destruir las células cancerosas, sin hacer más daño al paciente. Los investigadores dicen que el nuevo enfoque, podría algún día tener efectos positivos en miles de personas que sufren enfermedades incurables.

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