Bacterias01

En la Universidad de California en Santa Bárbara (UCSB), se está realizando un estudio que puede proveer a las bacterias comunes, que no generan corriente eléctrica, en bacterias que puedan producirla; y han encontrado una manera de dar esa capacidad a las bacterias no electrogénicas.

Las bacterias que inspiraron y dieron origen a este estudio, recibieron el nombre de  Shewanella oneidensis MR-1, que habitan en ambientes libres de oxígeno y pueden respirar minerales metálicos y electrodos en lugar de aire, a través de proteínas electroconductoras en sus membranas celulares. La mayoría de las especies bacterianas, sin embargo, no tienen tales proteínas, y por lo tanto, normalmente no producen corriente.

Pero la ingeniería genética ha creado una técnica para darle la capacidad a las bacterias seleccionadas para que produzcan electricidad. Los investigadores, bajo la guía del investigador Guillermo Bazán en UCSB, construyeron una molécula llamada DFSO+, que contiene un átomo de hierro en su núcleo, que puede dar la capacidad electrogénica a las bacterias.

El equipo de investigación de la Universidad de California ha tomado como inspiración las proteínas conductoras de membrana de S. oneidensis. Los investigadores plantearon la hipótesis de que con el tipo correcto de aditivo molecular biocompatible, esta electrogénesis podría transferirse a bacterias que no han evolucionado para hacerlo.

¡Carga en 30 minutos! Así sería el nuevo adaptador SuperCharge de 40W de Huawei

Para añadir la molécula DFSO+, previamente creada, a las bacterias, los científicos disolvieron una pequeña cantidad del polvo molecular, de color del óxido, en agua, y añadieron esa solución a las bacterias. En pocos minutos, la molécula sintética encontró su camino en las membranas celulares de las bacterias y comenzó a conducir la corriente a través de su núcleo de hierro, abriendo nuevos caminos, para que las bacterias trasladaran los electrones desde dentro hacia fuera de la célula.

En enfoque investigativo aún podría tardar, ya que hay que realizar ajustes a la técnica para hacer perdurar la capacidad en las bacterias, ya que se ha venido encontrando que el efecto eléctrico dura unas cuantas semanas. De modo que se buscan reajustes que permitan que el efecto conductor perdure en las membranas celulares. Sin embargo, han sido muy alentadores los hallazgos y los mecanismos que se han puesto en práctica, con resultados exitosos.

Las respuestas que los científicos quieren dar con respecto a esta investigación, tienen que ver con el tratamiento de aguas servidas y su purificación. Las bacterias, por sí mismas no pueden generar demasiada electricidad, pero sí en cantidad suficiente, para que esa electricidad sostenga el proceso de purificación.

Más en TekCrispy