Sn Flowbattery

Más del 80% de la energía que se utiliza en el mundo proviene de los combustibles fósiles, principalmente carbón, petróleo y gas, recursos no renovables que tienen un gigantesco impacto en la contaminación global. Desde hace décadas se han realizado esfuerzos por disminuir, incluso suplantar el uso de energía no renovable por el uso de energía limpia. Si bien en alternativas como la energía solar o eólica ha sido superado el escollo de la generación, ahora el reto se encuentra en poder almacenar esa energía, de modo que esté disponible al momento de requerirla.

Enfocados en perfeccionar y masificar el uso de energía limpia, un grupo de científicos del Instituto de Ciencias Aplicadas de la Universidad de Harvard, logran construir una promisoria batería, que además de reducir sus costos de producción, permitiría almacenar electricidad a largo plazo, con un mínimo mantenimiento.

La nueva batería de flujo almacena energía en las moléculas orgánicas disueltas en agua de pH neutro. Esta nueva química permite que la batería no sea tóxica o corrosiva, con una excepcional larga vida útil y además, ofrece el potencial de reducir significativamente los costos de producción.

Una batería de flujo es una batería en la que el electrolito fluye a través de una celda electroquímica que convierte la energía química en electricidad; estas baterías se recargan rápidamente y se puede almacenar más electrolito en tanques, por lo tanto, la capacidad energética del sistema está determinada por el tamaño de los tanques.

Las baterías de flujo se presentan como una prometedora solución para almacenar energía generada de fuentes intermitentes como la producida por el sol o el viento; sin embargo, las actuales baterías de flujo se degradan en su capacidad de almacenamiento después de experimentar ciclos de carga y descarga, requiriendo un mantenimiento periódico de los electrolitos para restaurar su propiedad acumulativa.

Mediante la modificación de las estructuras de las moléculas utilizadas en las soluciones de electrolitos positivo y negativo, y al hacerlas solubles en agua, el equipo de Harvard, fue capaz de diseñar una batería que pierde sólo 1% de su capacidad por cada 1000 ciclos de carga y recarga.

Un aspecto importante involucrado en el trabajo realizado por los científicos, es la reducción de costos. El Departamento de Energía de Estados Unidos se ha fijado el objetivo de construir una batería de flujo, que pueda almacenar energía a bajo costo, y ofrecer una alternativa económicamente competitiva a la energía producida por las centrales eléctricas tradicionales.

Este trabajo sobre los electrolitos orgánicos solubles es de gran importancia y ofrece una visión hacia el futuro. La producción de un medio de almacenamiento energético eficiente, duradero y con bajo costo de producción, bien pudiera convertirse, en los próximos tiempos, en un estándar imprescindible en la infraestructura de la red eléctrica.