Activistas Indigenas Protestando En Contra Del Oleoducto Dakota Access

Se abre otro capítulo en la polémica construcción del oleoducto Dakota Access, una obra de ingeniería de gran envergadura que tiene un costo de 3.8 billones de dólares, una longitud que supera 1.800 kilómetros y que busca transportar unos 470.000 barriles de petróleo al día a través de 4 estados. La mayor parte del oleoducto ya ha sido construida, a excepción de  la sección más cercana a la reserva de nativos Sioux de Standing Rock.

A finales de 2016, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército suspendió el proyecto, una decisión  que se produjo después de meses de protestas de la tribu Sioux de Standing Rock y sus partidarios, que civilmente llevaron a cabo una serie de reclamos y establecieron campamentos interrumpiendo la construcción del oleoducto, alegando que el proyecto atentaba contra la salubridad del agua potable y profanaba territorios sagrados.

En el campo legal, los nativos emprendieron una serie de demandas y recursos en las que acusaba al gobierno de aprobar la construcción sin consultar con ellos, amparados en un requisito de las leyes estadounidense. El tribunal competente, respaldó los alegatos de los demandantes e instruyó al Cuerpo de Ingenieros del Ejército a suspender la obra y a evaluar nuevas rutas para el proyecto. A pesar del respaldo recibido, las tribus mostraban escepticismo, debido a la proximidad de las elecciones presidenciales de ese país, en las que Donald Trump, para entonces candidato y a la postre, ganador del proceso comicial, es accionista de la empresa contratista que realiza la obra, la compañía Energy Transfer Partner (ETP).

Luego de que la construcción estuviera paralizada, la empresa ETP, a través de un decreto presidencial, le fue concedida la permisología formal para concluir la obra. La decisión se produjo después de que el presidente Donald Trump respaldara formalmente el proyecto, en uno de sus primeros actos como primer mandatario de Estados Unidos.

La portavoz de ETP Vicki Granado, confirmó que la construcción se reanudó inmediatamente después de recibir la permisología y manifestó que la obra estará concluida en 90 días.

Un vocero de los manifestantes expresó que “el gobierno de Obama anunció en septiembre que no permitiría que el proyecto siguiera adelante, pero el señor Trump revocó la decisión”. Los abogados de la causa de Sioux de Standing Rock manifestaron que la aprobación del proyecto no puede ser “legalmente conferida en este momento”.

El cuerpo del ejército dio un lapso de tiempo a los manifestantes que permanecen en el campamento y les advirtió que serían desalojados de las tierras propiedad del estado.

El presidente tribal Dave Archambault dijo en un comunicado: “Los estadounidenses saben que esta tubería fue desviada injustamente hacia nuestra nación y sin nuestro consentimiento”. Calificó la decisión del Sr. Trump como “una violación de la ley y los tratados tribales”; además se comprometió a emprender acciones legales. Añade que también que, “Vamos a seguir luchando contra esta administración que pretende, no sólo vulnerar nuestros derechos y competencias como naciones soberanas consagradas en la ley, sino que además atenta contra el suministro de agua potable de millones de estadounidenses”.

La controversia que rodea esta construcción continúa y se proyecta como una pugna comparable con la lucha de David contra Goliat. Un conflicto en la que nativos, activistas, ecologistas y simpatizantes que adversan al oleoducto, tendrán que enfrentar a un poderoso contrincante decidido a imponer su voluntad.

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