Fbi Hacking Team

En Octubre del año pasado, las autoridades detuvieron al contratista de la NSA Harold Thomas Martín, quien presuntamente había estado robando información de la NSA, CIA y otras agencias de inteligencia en EE.UU. Se dice además, que Martín llevaba 20 años realizando esta actividad sin siquiera levantar una sospecha por parte de las agencias, esto hasta que las agencias pusieron más cuidado a raíz de lo sucedido en el caso de Edward Snowden.

Resulta además, que Harold Martín trabajaba también para Booz Allen Hamilton Holding Corp., la misma empresa de consultoría para la que Snowden prestó servicios poco antes de filtrar documentos en el 2013. Estos eventos, dieron lugar a que la compañía contratará al ex-director del FBI, Robert Mueller para que realizara una auditoría a la seguridad de la empresa y los empleados. En esta auditoría se encontró que Martín había estado sustrayendo información perteneciente a las diferentes agencias de inteligencia.

En la acusación en contra de Martín, presentada esta semana ante las cortes federales, se lista una gran cantidad de documentos clasificados que contienen “información sensible de los planes y operaciones de EE.UU relacionados al terrorismo global”. En total, se dice que la cantidad información que Martín y ha recopilado a través de los años suma hasta 50 Terabytes de datos clasificados.

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Para las agencias, la preocupación más grande ha sido desde un principio que Martín vendiera esta información clasificada a otros gobiernos o entidades. Los hallazgos en su departamento, por ejemplo, revelaron que uno de los ordenadores de Martín contenía hasta el 75% de las herramientas que la NSA utiliza en sus operaciones especiales. Sin embargo, las autoridades no han podido comprobar que Martín haya compartido las herramientas o las haya vendido. Esto por supuesto, no significa que Martín no haya vendido o filtrado la información.

Recordemos que el año pasado el grupo Shadow Brokers filtró una serie de documentos y herramientas que la NSA utilizaba para hackear otras empresas. Expertos en seguridad validaron la autenticidad de estas herramientas, aunque por ahora las autoridades no han vinculado a Shadow Brokers con Martín.

Los abogados de Martín por su parte, han declarado que su cliente no ha robado la información para cometer espionaje sino que simplemente lo ha hecho por ser un “acaparador compulsivo”, haciendo referencia al trastorno psicológico en el que los pacientes presentan un apego excesivo a cualquier tipo de posesión a tal punto de ser incapaces de deshacerse de ellos incluso si tienen o no valor, son peligrosos o insalubres. Queda ver si las autoridades logran demostrar lo contrario.

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