La clase social baja o bajo nivel socioeconómico representa un factor de riesgo aún más importante que la obesidad, el fumar, ingerir alcohol o sedentarismo. Un importante estudio indica que las políticas de salud pública en países desarrollados han apuntado sus esfuerzos en enfrentar otros factores de riesgo dejando de un lado el factor de estatus de los más pobres y la baja calidad de los alimentos que consumen, probablemente porque la mortalidad no había sido asociada con la malnutrición.

Una persona obesa, por ejemplo, puede vivir dos años más que una persona mal nutrida por su baja condición económica. Los investigadores han revisado más de 48 estudios con una muestra de al menos 1,7 millones de personas en los países de Australia, Gran Bretaña, Francia, Italia, Portugal, Suiza y Estados Unidos.

Como resultado del estudio publicado en la revista The Lancet, se estima que en promedio una persona con bajo nivel socioeconómico tiene acortada su expectativa de vida en hasta 25 meses, comparada con seis meses para los alcohólicos y 8 meses para las personas obesas.

En el estudio se señala además que el estatus socioeconómico bajo es uno de los predictores más fuertes de la mortalidad prematura en todo el mundo, incluso en países desarrollados, pero los responsables de las políticas de salud a menudo no lo consideran un factor de riesgo que deba ser combatido.

La Dra. Silvia Stringhini del Hospital de la Universidad de Lausanne, y líder del estudio, añade que “ya que estas circunstancias son modificables [el estatus socioeconómico bajo], ellos [los responsables de las políticas en salud] deberían incluirla en la listas de riesgos para apuntar a estrategias globales“.

Por el momento, los esfuerzos deben enfocarse en incluir el socioeconómico como factor de riesgo de mortalidad en las políticas públicas, de estas formas se dará cabida al desarrollo de programas que ayuden a reducir esta brecha.