Parkinson Manos

Escualamina, se llama la sustancia química con la que actualmente se está experimentando en el tratamiento del Mal de Parkinson, y su retardo degenerativo. Este compuesto químico se encuentra contenido en tiburones y, según investigación, tiene el potencial de reducir la formación de toxinas que pudieran contribuir al desarrollo de la enfermedad.

El Dr. Michael Zasloff y su equipo de investigación realizaron múltiples pruebas in vitro, y han   encontrado que la escualamina puede detener la acumulación de α-sinucleína, impidiendo que la proteína se uniera a las vesículas de lípidos cargadas negativamente, donde generalmente se forman agregados de α-sinucleína; lo que finalmente crea la condición y acumulación tóxica para desarrollar la enfermedad de Parkinson.

El equipo investigador ha aplicado la escualamina a las células neuronales humanas que fueron expuestas a los agregados de α-sinucleína pre-formados.  De este experimento, descubrieron que el compuesto de tiburón impidió que los agregados de α-sinucleína se unieran a la membrana externa de las células, evitando de esta manera la toxicidad de la proteína.

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En laboratorio se hicieron pruebas con un gusano redondo Caenorhabditis elegans, que tiene su genoma similar al del ser humano en un 40%, por lo que los estudios han resultado significativos; esto ha convertido al gusano en un modelo ideal para las pruebas. Al modificar genéticamente al C. elegans, para sobre-expresar la α-sinucleína en sus células musculares, se logró que los gusanos se paralizaran en sus movimientos de forma progresiva.

Sin embargo cuando se administró al C. elegans el compuesto químico escualamina en forma oral, el deterioro muscular desapareció progresivamente. La escualamina no permitió que la alfa-sinucleína se agrupara, y evitó la parálisis muscular dentro de los gusanos. Es importante señalar que no hay evidencia concluyente de que la escualamina pueda llegar a las células cerebrales adecuadas, pero si constituyen un gran avance en lo relativo a los tratamientos para mejorar la calidad de vida de pacientes con Parkinson. Estos son los señalamientos del jefe de esta investigación, Dr. Michael Zasloff.

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El doctor Zasloff, concluye que como el tratamiento oral logra absorción a través del intestino, es posible mejorar o paralizar el deterioro muscular que se produce cuando se padece la enfermedad de Parkinson y también mejorar los síntomas relacionados con el sistema nervioso periférico, dice el coautor del estudio, Michele Vendruscolo, del Departamento De Química en la Universidad de Cambridge en el Reino Unido.

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