El asma y la obesidad a menudo se presentan simultáneamente en los infantes, pero no está claro si los niños con asma tienen un mayor riesgo de aparición de la obesidad o si los niños obesos desarrollan asma; este planteamiento es una interrogante que causa inquietud en la comunidad científica y es objeto de estudio.

Acorde a una investigación realizada en la Universidad del Sur de California, los niños asmáticos tienen más de 50% de probabilidades de sufrir obesidad. Una primera explicación es que el mayor riesgo de adquirir el exceso de peso, es debido a la dificultad para respirar, lo que les condiciona a ser menos activos físicamente, pero esta puede ser una afirmación muy superficial ya que, parte del problema puede ser un círculo vicioso, en el que la condición asmática y la obesidad, se afecten negativamente entre sí.

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En la investigación realizada por los Doctores Zhanghua Chen, Frank D Gilliland y un grupo de colegas, fueron examinados los registros médicos de 2.171 niños no obesos que tenían entre 5 y 8 años de edad al inicio del estudio, y fueron monitoreados durante un máximo de 10 años; para confirmar los resultados se realizó el mismo seguimiento en una muestra independiente de 2.684 niños en edades entre 9 a 18 años. Se tomó en consideración las variables de altura y peso, entre otros.  Las cuales fueron medidas anualmente para clasificar a los niños en las categorías: peso normal, con sobrepeso y obeso.

Al inicio del ensayo, una octava (13.5%) parte de los participantes presentaban la condición asmática en diferentes niveles. En el transcurso de diez años de seguimiento, los investigadores encontraron que una sexta parte de todos los niños incorporados al estudio había desarrollado la condición de obesidad.

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Un resultado inesperado del estudio reveló que, en contraste a muchos medicamentos prescritos para el asma, los cuales tienen un efecto que incita al sobrepeso, los asmáticos pueden reducir su riesgo de ser obesos en un 43%, mediante el uso de inhaladores paliativos durante los ataques de asma, independientemente de la actividad física que realicen.

Esta investigación expone que los niños asmáticos tienen más probabilidades de desarrollar obesidad, además, si tienen ambas condiciones, sus síntomas son propensos a agravarse; del mismo modo, sufrir de asma y obesidad puede contribuir al desarrollo de otras enfermedades metabólicas, incluyendo la prediabetes y la diabetes tipo 2 en la edad adulta.