Durante décadas el movimiento feminista ha luchado para emancipar a las mujeres sexualmente; sin embargo, cuando se trata de sexo casual, las mujeres presentan un comportamiento timorato, a diferencia de los hombres. En una cultura altamente igualitaria, evidenciar esta conducta, resulta inesperado.

En un estudio realizado por un grupo de científicos encabezados por el profesor Leif Edward Ottesen Kennair de la Universidad de Ciencias de Noruega, se sugiere que la explicación a esta conducta es evolutiva, y afirma que las mujeres y los hombres difieren fundamentalmente en su psicología sexual.

En retrospectiva, la clave en el éxito reproductivo de los hombres, ha sido el acceso sexual a las mujeres fértiles. Estas presiones de selección evolutiva han generado a un hombre que valora y está atento a cualquier oportunidad sexual. Sin embargo, para las mujeres la calidad de la pareja es mucho más importante y la adición de parejas sexuales no implica tener una mejor oportunidad o el éxito reproductivo.

De este modo, las mujeres están evolutivamente programadas para retractarse de una situación de sexo casual, mientras que los hombres lamentan no tener más. Históricamente, la estrategia masculina implica, que la calidad de una pareja sexual no tiene la misma significación que para las mujeres. Esta maniobra de ir embarazando mujeres por doquier, les garantizó a los hombres los mejores resultados en la carrera evolutiva; una conducta que, al parecer sigue teniendo influencia hasta nuestros días.

A través de las generaciones, la mayoría de las mujeres enfocaban su objetivo en obtener una pareja de calidad que estuviera dispuesta a invertir más en sus hijos, y que no consumiera los recursos, al involucrarse con otras mujeres y otros potenciales hijos.

En la investigación realizada a 263 individuos de edades comprendidas entre los 19 y 37 años, se indagó acerca de lo que sentían referente a los últimos encuentros sexuales de una noche. Sólo una de cada tres mujeres expresó sentirse satisfecha con su experiencia de sexo casual, en comparación con más del 50 por ciento de los hombres.  Ocho de cada diez mujeres manifestaron complacencia de haberse negado a la oportunidad de tener sexo casual, en comparación con sólo el 43 por ciento de los hombres.

En el estudio publicado en la revista Evolutionary Psychology,  se sugiere que existe una serie de razones que explican esta conducta, entre las cuales se incluye el hecho de que en general, las mujeres se preocupan más sobre la toma de decisiones espontáneas, y en su mayoría no se involucran en acciones que las ponen en peligro; además,  las mujeres se preocupan más por la posibilidad de contraer infecciones de transmisión sexual, quedar embarazadas u obtener una mala reputación.

La opción de decidir cuándo, dónde y con quién tener sexo, es quizás el principio más fundamental de la psicología sexual de la mujer.