Oro Anatomico

El oro parece haber acompañado a la humanidad en toda su historia; ha sido el elemento preferido para adornar desde tiempos ancestrales. Este metal precioso ha encarnado la opulencia en la antigüedad y en la actualidad. El oro es maleable y brillante, por lo que es un buen material de metalistería. Pero más allá de su estampa de exuberancia y riqueza, el oro tiene un valor muy apreciado en la electrónica y es también un elemento muy estimado en la experimentación científica.

Ernest Rutherford lo utilizó para hacer el mapa del átomo, en un experimento que requirió de una muy delgada lámina hecha de oro. De allí en adelante han sido muchas sus aplicaciones en el campo de la experimentación científica. Sin embargo, a pesar de su utilidad, los científicos encontraron que, a nivel atómico, el oro no siempre reacciona de la manera que se espera; una peculiaridad que se ha configurado en un verdadero enigma.

A los científicos no les gusta lo que no pueden explicar, por lo que el debate entre las comunidades especializadas se incrementó, tratando de descifrar esta particularidad del oro; algo que hasta ahora no ha sido resuelto, incluso para las propiedades atómicas más básicas.

El profesor Peter Schwerdtfeger, del Instituto de Nueva Zelanda para el estudio avanzado, junto con colegas internacionales, afirman haber resuelto el problema y descubierto cálculos más precisos del oro, que ayudarán a los científicos a reducir la brecha entre la teoría y la experimentación.

Expresa el profesor: “la precisión en la ciencia es vital, incluso en el más simple de los experimentos. Por ejemplo, si se toma una bola y se hace rodar por una pendiente, se puede medir el gradiente de la pendiente, el peso de la bola, las condiciones del viento, etcétera; con estos valores se podría predecir la rapidez con que la pelota llegaría a la final de la pista. Cuanto más preciso sean esos cálculos, más alta será la posibilidad de dar una predicción correcta”.

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Sin embargo, medir las propiedades del oro, resulta un proceso complejo debido a su naturaleza cuántica; incluso en experimentos básicos, como la eliminación y la adición de electrones, se evidenciaron inconsistencias.

Los cálculos realizados por el grupo de científicos son importantes, porque son capaces de producir resultados más fiables. El equipo fue capaz de reducir la discrepancia entre la teoría y la experimentación a unos pocos milisegundos de electrón-voltios, que es una mejora gigantesca en comparación con los resultados obtenidos en el pasado. Esto se consiguió mediante el uso de una técnica llamada enfoque de Feynman, que básicamente contempla la cuantificación del campo electromagnético, esencialmente observando cómo la luz y la materia interactúan.

Este conocimiento se puede aplicar para mejorar aún más las predicciones en la investigación, no sólo de oro, sino de otros elementos pesados. El éxito de esta investigación es el resultado de un importante esfuerzo de más de 10 años, de diferentes grupos de investigadores.

El estudio fue publicado en la revista especializada Physical Review Letters y destacado por la American Physical Society.

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