Puede sonar como un escenario sacado de una novela ficticia e inconcebible, pero de acuerdo a un nuevo estudio realizado por embriólogos de las universidades americanas Ivy League, Harvard y Brown, en el futuro, se podría “cultivar embriones” y sería posible que nacieran bebés sin madres.

La fertilización in vitro (FIV) representa una innovación tecnológica transformadora, dio lugar a curar algunas formas de infertilidad y a numerosos avances terapéuticos y de diagnóstico. Sin embargo, esta notable hazaña puede un día ser suplantada por la gametogénesis en vitro (IVG), la generación de huevos y esperma a partir de células madre pluripotentes en una placa de cultivo.

A finales de 2016, los científicos desarrollaron una técnica que permitió el “nacimiento” de ratones sin necesidad de una madre. En el estudio, los huevos fueron “engañados” en el desarrollo de embriones sin fertilización; luego, estos huevos fueron inyectados con espermatozoides; las gónadas embrionarias de células somáticas fueron trasplantadas a la bolsa ovárica de ratones, restaurando la ovogénesis y dando inicio a un proceso que terminó con el nacimiento de crías de ratón, sin la necesidad de una madre, con una tasa de éxito de 24%.

En ese momento, los investigadores dijeron que la perspectiva de que niños fueran concebidos sin madres era especulativo y fantasioso. Sin embargo, los resultados obtenidos con esta investigación pintan un cuadro bastante diferente y abre un debate de carácter ético, moral y social que, hasta ahora no se había planteado sobre evidencia científica factible.

La presión arterial de la madre podría predecir el sexo del bebé antes de su concepción

La gametogénesis en vitro (IVG) promete transformar los campos de la medicina regenerativa y reproductiva de varias maneras. En primer lugar, permitirá la caracterización de enfermedades de línea germinal en niveles celulares y moleculares. En segundo lugar, los gametos completamente funcionales originados a partir de células madre pluripotentes inducidas (IPSC), pueden sustituir a la función de las células germinales dañadas o alteradas, por ejemplo, en el caso de los sobrevivientes de cáncer. En tercer lugar, IVG podría permitir la prevención de las enfermedades mitocondriales, como la neuropatía óptica hereditaria de Leber o la enfermedad de Leigh, a través de ovocitos derivados de IPSC específicos. En cuarto lugar, IVG podría facilitar la derivación de líneas de células madre específicas para el paciente, a través de células somáticas de transferencia nuclear (SCNT).

IVG promete nuevas posibilidades para los campos de la medicina regenerativa y reproductiva y presenta alta viabilidad de éxito futuro en el ser humano. Sin embargo el desarrollo de este proyecto y sus implicaciones enfrentan grandes desafíos éticos, legales, sociales, religiosos, etc.

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