Estres Postraumatico Efectos Fisiologicos

Ha sido comprobado ampliamente que estar sometido a situaciones estresantes, genera todo tipo de efectos en el organismo: depresión, ansiedad, trastornos en los patrones de sueño, problemas digestivos, alteraciones cardíacas y debilitamiento del sistema inmunológico, son algunas de las reacciones que se pueden padecer por causa del estrés. Por si fuera poco, esta lista de secuelas tiene una nueva adición: el trastorno de estrés postraumático. Pero, ¿cómo puede un evento estresante tener consecuencias tan extendidas?

Un nuevo estudio llevado a cabo por científicos indios, ha logrado comprender cómo un solo caso de estrés severo puede conducir a un trauma psicológico tardío y a largo plazo. El trabajo señala los procesos moleculares y fisiológicos claves que podrían estar impulsando cambios en la arquitectura del cerebro.

El equipo, liderado por Sumantra Chattarji del Centro Nacional de Ciencias Biológicas, en Bangalore, ha demostrado que un solo incidente estresante puede inducir un aumento de la actividad eléctrica, en una región del cerebro conocida como la amígdala. Esta actividad se desarrolla tardíamente diez días después de un episodio estresante y está estrechamente ligado a la molécula N-metil-D-aspartato (NMDA-R), una proteína a la que se le acredita tener un rol crucial en funciones relacionadas con la memoria.

La amígdala es un pequeño grupo de células nerviosas ubicado dentro del lóbulo temporal del cerebro. En esta región se desempeñan funciones claves en las reacciones emocionales, la toma de decisiones y la memoria. Los cambios en la amígdala están relacionados con el desarrollo del trastorno de estrés postraumático, una condición mental que se presenta con retraso después de sufrir una experiencia desgarradora.

Valiéndose de una serie de procedimientos altamente especializados y el uso de variadas técnicas de microscopía, el equipo de científicos demostró que un solo caso de estrés agudo no tenía efectos inmediatos sobre la amígdala de las ratas. Pero diez días más tarde, estos animales comenzaron a mostrar una mayor ansiedad y cambios retrasados en la arquitectura de sus cerebros, especialmente en la amígdala.

Neurona piramidal. Imagen facilitada por los laboratorios Chattarji

Las investigaciones revelaron cambios importantes en la estructura de las células nerviosas en la amígdala. El estrés parece haber causado la formación de nuevas conexiones nerviosas, llamadas sinapsis, en esta región del cerebro. Además, una conocida proteína involucrada en la memoria y el aprendizaje, llamada NMDA-R, ha sido reconocida como uno de los principales agentes que provocan estos cambios.

Al bloquear el NMDA-R durante el período de estrés se pudo observar que, no sólo se detuvo la formación de nuevas sinapsis, sino que además, se detuvo el aumento de la actividad eléctrica en éstas. Como resultado de esta investigación, se tiene por primera vez, un mecanismo molecular que muestra lo que se requiere para prescindir de los efectos retrasados causados por un evento estresante.

El equipo de científicos, está trabajando en determinar si el hecho de bloquear la molécula NMDA-R después del momento de estrés, también detiene los efectos retardados que produce, lo cual permitiría sentar las bases para el desarrollo de una terapia que regule los efectos tardíos provocados por el estrés.

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