Desde siempre se nos ha recalcado la importancia de tomar sol aunque sean unos 45 minutos por semana. La razón, es que el sol activa en nuestra piel un mecanismo que deriva en la producción de Vitamina D, la cual es esencial para la absorción de Fósforo y Calcio. Sin estos dos últimos dos minerales, el organismo podría desarrollar osteoporosis (en adultos) o raquitismo (en niños). Por otro lado, la adecuada suplementación de Vitamina D, aparte de ayudarnos a producir huesos sanos, también mejora la flora intestinal y combate el Síndrome Metabólico según un reciente estudio.

El síndrome metabólico es un conjunto de condiciones que predisponen al individuo a desarrollar Diabetes Mellitus Tipo 2 y Enfermedad Cardiovascular. En estos paciente, se identifican niveles altos de glucosa así como de triglicéridos, presión arterial alta, y aumento del perímetro abdominal. Generalmente suele revertirse con tratamiento médico y una dieta adecuada. De no tratarse el paciente puede desarrollar las enfermedades crónicas antes mencionadas.

El estudio conducido por el Yuang-Ping Han en la Universidad de Sichuan en China, reveló que que en ratones que tenían niveles adecuados de vitamina D, era no solo más fácil prevenir el desarrollo de síndrome metabólico sino también aumentaba la efectividad de los tratamientos conocidos. Por otro lado, el se ha determinado que casi todos los ratones que participaron en el estudio y que desarrollaron síndrome metabólico tenían también deficiencia de vitamina D.

Otro hallazgo remarcado por los científicos es que el aporte adecuado de vitamina D en el organismo ayuda a prevenir la disbiosis. Esta es una condición caracterizada por el desequilibrio de la flora bacteriana, en este caso la intestinal, y que conlleva a la proliferación de patógenos que perjudican nuestro organismo. En este caso, los científicos hacen notar que la vitamina D podría estimular la expresión de las células de Paneth quienes a la vez actúan en el lumen de nuestro intestino excretando sustancias antimicrobianas.

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Ambos hallazgos encontrados por los científicos estarían íntimamente relacionados. En otros estudios, se ha comprobado que un desequilibrio en la flora bacteriana propicia la inflamación crónica intestinal, de páncreas y de hígado, lo que a su vez conlleva a un estado en el que se desarrolla resistencia a la insulina. Como hemos dicho, los niveles altos en glucosa son uno de los componentes del Síndrome Metabólico.

Los estudios han sido realizados en ratones, pero los modelos observacionales aplicados indican que esto podría aplicarse también a humanos. Es así, que el siguiente paso de los investigadores será validar estas conjeturas en especímenes humanos. De resultar válido para nosotros, pacientes con síndrome metabólico podrían encontrar un componente coadyuvante importante para el tratamiento efectivo de esta condición.

Si bien no hay suficiente evidencia para comenzar a automedicarse con suplementos de Vitamina D salvo prescripción médica, bastará con exponernos al sol para mantener nuestros niveles óptimos. El método más apropiado es fraccionar los 45min recomendados por semana de la siguiente forma:

  • Exponerse al sol de la mañana por 15 minutos al menos tres veces por semana.
  • El sol debe darnos en cara, brazos, espalda y miembros inferiores.
  • Hora recomendada: 7:00am – 7:40am.
  • Pasados los primeros 5 minutos, es recomendado utilizar protector solar.

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