Para los hombres, el acto de comer no sólo se refiere a alimentarse, es además, una herramienta que utiliza para revelar su potencial. Esta es una conducta que se origina en tiempos prehistóricos y que ha perdurado hasta nuestros días. Ya en estudios previos, quedó evidenciada la influencia que tiene la presencia de una mujer, cuando el hombre come; sin embargo, en una reciente investigación realizada, se comprueba que los hombres son más propensos a comer en exceso cuando se encuentran en presencia de espectadores.

Recientes investigaciones exploratorias indican que la visibilidad competitiva, lleva a los consumidores masculinos a devorar aproximadamente cuatro veces más cantidad de comida que un grupo de control similar. Los investigadores destacan la importancia de este resultado para discernir la conducta de consumo de los hombres, en situaciones sociales muy visibles como fiestas, banquetes, recepciones o cenas grupales.

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De un conjunto de voluntarios, los científicos formaron tres grupos de tratamiento: un primer grupo que participó en una competencia de alimentación, en la que se otorgaba como premio, una medalla. Otro grupo que también participó en una competición de alimentación, pero ante un grupo de espectadores que animaban a los concurrentes y un tercer grupo de control no competitivo. Durante 30 minutos a todos se les proporcionó una cantidad ilimitada de alitas de pollo, papas fritas, col y bebidas gaseosas. Sin embargo, se les informó que la competencia se basaba únicamente en el número de alitas de pollo consumidas.

Los resultados fueron contundentes. Se pudo observar cómo el sentimiento competitivo, provoca una alimentación competitiva. Un aspecto que se vio fortalecido cuando a la contienda, le fue incorporado una muchedumbre que aplaudía y animaba a los competidores. El estudio muestra cómo el hecho de competir, hace que los hombres y las mujeres coman significativamente más que el grupo de control.

Un aspecto que resultó repentino, fue la diferencia de reacción que hubo entre hombres y mujeres frente a espectadores. Ante la presencia de un público que animaba, los hombres incrementaron la ingesta de alitas de pollo en 30%, mientras que las mujeres comían menos.

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En las indagaciones posteriores a la competición, las mujeres mencionaron sentirse “autoconscientes” y “un poco avergonzadas”; mientras que los hombres se refirieron a la competición en términos más positivos, usando expresiones como “desafiante”, “estimulante” y “genial”. Al parecer, el exhibicionismo motiva a los hombres.

Esta investigación se llevó a cabo en el Laboratorio de Alimentos y Marca de la Universidad de Cornell, donde utilizan las herramientas de la ciencia del comportamiento, para mejorar los ambientes alimenticios y ayudar a las personas a comer mejor.

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