Uber Coche Autonomo

A principios de semana Uber lanzó su servicio de taxis autónomos en San Francisco, un hecho celebrado por todos en el sector tecnológico. No habían pasado 24hrs cuando un ya se comenzaba hablar sobre las desventajas y riesgos que esta tecnología implica, y Uber nos dio algo más para debatir:

En este vídeo, pueden observar uno de los coches autónomos de Uber pasándose el semáforo en luz roja. A este, se sumaron reportes de conductores diciendo que un coche autónomo de Uber estuvo a punta de rozarlos y otro donde alguien que utilizó dicho servicio comentó que la persona frente al volante tuvo que tomar el control del auto al menos una docena de veces en los 30 minutos del viaje.

Uber, por supuesto, no tardó en pronunciarse y a través de un comunicado expresó acerca del vídeo:

Este fue un incidente relacionado a un error humano. Es por eso que creemos que los coches autónomos harán los caminos más seguros. Este vehículo no es parte del programa piloto y no transportaba a ningún pasajero. El conductor ha sido suspendido mientras seguimos investigando.

Por otro lado, los problemas de Uber se han acrecentado porque a diferencia de lo que pensábamos, Uber no espero a sacar un permiso adecuado para probar su sistema de coches autónomos, algo que tiene echando llamas al Departamento de Vehículos Motorizados (DMV) en California. Esta entidad, se ha encargado de enviar una carta en la que exige a Uber que cese toda operación relacionada a su programa de coches autónomos aludiendo la falta de permisos necesarios.

Uber por su parte ha respondido de forma tajante que no van a cesar su programa piloto aludiendo que ha sido todo un éxito en la ciudad de Pittsburg, y además, que sus coches no están incumpliendo con la ley ya que ellos continúan poniendo a un conductor/supervisor al frente del volante.

¿Qué dice la ley al respecto?

En California, la propia DMV clasifica los vehículos autónomos de la siguiente manera:

Un vehículo autónomo es aquel vehículo equipado con tecnología que es capaz de operar o conducir el vehículo sin el control físico activo o monitoreo de una persona, excluyendo los vehículos equipados con uno o más sistemas que mejoran la seguridad o proveen asistencia vehicular pero no son capaces de conducir u operar el vehículo sin el control activo o el monitoreo de una persona.

Poniéndolo desde la perspectiva de la ley, los vehículos de Uber no están operando con 100% de autonomía, puesto que aún es requerido un conductor frente al volante. En este sentido, estos coches quedan excluidos de la definición de la DMV pues utilizan un sistema que “provee asistencia vehicular” y no operan sin el “control activo o el monitoreo de una persona“. Poniéndolo de otra perspectiva, hacen lo mismo que el sistema de piloto automático de Tesla y que ya sabemos no requiere de permisos para utilizarlo.

Esta semana Uber hizo historia lanzando su servicio de taxis autónomos en la ciudad de San Francisco, California. Y eso es todo lo que la empresa necesitaba, ser los primeros, llamar la atención y poner el debate en la mesa sobre las controvertidas regulaciones que pueden impedir el progreso de los coches vehiculares. La seguridad, no obstante, también debe ser prioridad no solo para los usuarios de Uber, sino también para los conductores en San Francisco. Esto creo yo, debe ser la razón para sentarse a discutir más allá de si permitir o no la circulación misma de los coches autónomos.

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