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Si bien la NASA ha confirmado que de momento estamos totalmente desprotegidos con la amenaza de un asteroide que impacte contra la tierra, incluso si lo detectáramos con 4 años de anticipación, científicos han demostrado la razón por la que esto debería preocuparnos.

Resulta que científicos de Los Alamos National Laboratory han elaborado un modelo más preciso que simula el escenario en que nuestros océanos -en el mejor de los casos- sufran el impacto de un asteroide. Los resultados son catastróficos:

Con 70% de la superficie cubierta por agua, todos podríamos imaginarnos una ola del tamaño de los rascacielos más altos. Sin embargo, el simulador demuestra que la fuerza provocada por el asteroide y transferida a la masa de agua varia en dependencia de las condiciones en que el asteroide impacta. Además, que el Tsunami que se genera a causa del impacto es obliterado por la linea costera dando como resultado olas que por su fuerza, no serán destructivas.

Sin embargo, también hay malas noticias. Cuando un cuerpo entra con suficiente velocidad como la que traería un asteroide al impactar la tierra, este genera muchísimo suficiente calor como para vaporizar cientos de megatoneladas de agua a la atmósfera. Esto podría parecer beneficioso en un principio, pero hay que pensar que si esta masa de agua alcanza la estratosfera produciría una especie de efecto invernadero lo suficiente como para alterar -más- nuestro clima.

Por supuesto, todo dependerá en primer lugar de la masa que tenga el hipotético asteroide. Por otro lado, las preocupaciones de la NASA son suficientes como para proponer la fabricación de dos naves que nos ayuden a lidiar con cualquier altercado de este tipo. Una nave, estaría lista para su despegue inmediato en una misión tipo Armageddon. La otra, una especie de estación de vigilancia permanente para identificar nuevos asteroides y determinar su trayectoria.