Nadie pone en duda la trascendente significación que tiene el Sol para la presencia de vida en la Tierra; esta estrella es nuestra principal fuente de energía, nos brinda luz, calor, patrones de clima y tiempo, factores que resultan decisivos para la subsistencia. Pero el Sol es un ente viviente que está sujeto a presentar cambios, y esta evolución, tendría un efecto directo sobre el futuro de la Tierra. Para comprender estas secuelas, un equipo de científicos, ha descubierto un importante hallazgo.

Encabezados por el Prof. Leen Decin, del Instituto de Astronomía de Lovaina KU en Bélgica, el grupo de astrónomos ha descubierto un enorme exoplaneta que se encuentra en órbita, alrededor de una estrella gigante roja denominada L2 Puppis, a la que se ha logrado medir con precisión, la masa y la edad, encontrando enorme similitudes con las proyecciones que se tienen de nuestro Sol.

Expresa el Prof. Decin: “dentro de cinco mil millones de años, el sol habrá evolucionado en una estrella gigante roja, aumentando más de un centenar de veces su tamaño actual. Continúa explicando el profesor:

Esta metamorfosis tendrá un impacto dramático en los planetas de nuestro sistema solar. Mercurio y Venus, por ejemplo, serían literalmente tragados y destruidos por el crecimiento fenomenal que presentaría el sol, en su evolución. Pero el destino de la Tierra resulta incierto.

[irp posts=”8692″ name=”Las posibilidades de que logremos comunicarnos con extraterrestres en caso de un contacto son ínfimas”]

Ya sabemos que nuestro Sol será más grande y más brillante, por lo que probablemente va a destruir toda forma de vida en nuestro planeta. Pero ¿podrá el núcleo rocoso de la Tierra sobrevivir esa etapa y seguir orbitando al Sol?

Para responder a esta pregunta, el equipo de astrónomos, con la ayuda del telescopio de radio conocido como ALMA (Atacama Large Millimeter Array), observó la estrella evolucionada L2 Puppis, ubicada a (tan sólo) 209 años luz de distancia.

Esta estrella es una de las gigantes rojas cercanas a la Tierra, y se sabe que ha entrado en su fase final de vida. Hace aproximadamente 5 mil millones de años, la estrella era un gemelo casi perfecto de nuestro Sol como lo es hoy. A unos 300 millones de km de distancia, se detectó un planeta que orbita a la estrella, el cual fue denominado como L2 Puppis B.

De acuerdo a las investigaciones realizadas por el equipo de científicos, L2 Puppis B, ofrece un adelanto exclusivo de las posibilidades de sobrevivencia que puede tener la Tierra en aproximadamente 5 mil millones de años.

“Tener una comprensión más profunda de las interacciones entre L2 Puppis y su planeta, dará información valiosa sobre la evolución final del Sol y su impacto en los planetas de nuestro sistema solar”, expresaron los científicos.